
Erase una vez en el lejano futuro del siglo XXV había un vanidoso y maligno speedster que controlaba a su antojo la línea temporal para que el fuera siempre el hombre mas rápido. Y aquello era posible gracias a una inteligencia artificial llamada Gideon que le avisaba si se originaba algún nuevo corredor el cual eliminaba antes de que pudiera ser una amenaza para su puesto.
-Dime, Gideon. ¿Hay algún cambio en la linea temporal del que deba preocuparme?-se dedicaba a preguntar todas las mañanas.
-No, Profesor Thawne.-respondía impasible sin rastro alguno de emoción el rostro holográfico.-No hay datos de la aparición de algún nuevo speedster que pueda superarlo.
Aquello era suficiente para que Eobard Thawne sonriese durante todo el día.
El maligno speedster tenia un nieto. De cabello rojo caoba, piel blanca lechosa y unos ojos verdes cual esmeraldas. El hubiera deseado que su hija lo hubiese llamado como el, pero en su lugar lo había llamado como su ídolo y enemigo, el cual era también el abuelo paterno del muchacho. A Eobard no le hacia gracia aquello, así que en lugar de tenerlo bajo su ala como joven aprendiz paso los años maltratando al pobre chico; obligándole incluso a llevar un collar que inhabilitaba su velocidad. Todo para asegurar su lugar en la historia no solo del mundo, si no de todo el multiverso.
Y así parecía ser hasta que una mañana hizo su pregunta habitual a la IA sobre los posibles veloces que podrían usurpar su podio.
-Me temo que ha habido un incidente que ha reescrito la historia Doctor Thawne.-Gideon sustituyo la imagen de su rostro por un captura de un noticiero de principios del siglo XXI.-Ha aparecido un joven veloz que responde al nombre de Impulse que parece ser un aprendiz de Flash
-¡¿Que?!-exclamo con los ojos lleno de furia.-¡Amplia!
Obedeciendo, la IA mostró la imagen del joven hasta que su pudiera observar con detalle cada poro de su piel , Eobard clavó sus ojos en aquella cara examinándola minuciosamente hasta que lo reconoció.
-Bart…
Durante los últimos años había “reclutado” a grandes asesinos de la historia, sanguinarios, fríos, eficientes, cada uno con su propio estilo a la hora de eliminar su objetivo. Ahora solo era cuestión de elegir la mejor opción para acabar con su nieto. Y allí estaban con los ojos azules fríos como hielo, buena actriz, reflejos rápidos, la mejor de su promoción en la liga de asesinos.
-Tu eres perfecta.-sonrió observando la imagen del archivo.-Tu me darás lo que necesito…
Cuando se reunió con ella pudo comprobar que se encontraba en unas condiciones perfectas. Los recuerdos que quedaban de Canary eran solo los que la hacían una asesina.
-Para mi ingenuo nieto solo seras su nueva cuidadora. Pero en cuanto os encontréis a solas y alejados de toda civilización mátalo.-le ordeno observando aquellos ojos vacíos. Y tráeme su collar inhibidor, sera un estupendo trofeo.
-Como usted ordene.-justo al terminar de decir aquellas palabras su nieto apareció.
-¿Puedo pasar abuelo?-preguntó nervioso mirándolos a los dos.
-Adelante, Bart.-le dio la espalda.-Justo acabo de contratar esta joven para que sea tu nueva cuidadora. La joven Sara Lance.
-Oh…-Bart se limito a observarla con ojos curiosos para luego sonreírle con total naturalidad.-¡Mucho gusto soy Bart!
Sara se limito a asentir con la cabeza. Ahora solo seria cuestión de tiempo.
Solo hubo que esperar un par de días pues Bart se mostró interesado en los viajes que se habían puesto recientemente de moda de visitar las ruinas de las que fueron las ciudades de las glorias de principios del siglo XXI. Unos “héroes” ilusos y odiosos en opinión de Thawne, claro que el odiaba todo lo que tuviera que ver con Flash, y eso incluía su época y sus compañeros.
-¡Wooow!-exclamo Bart observando las ruinas de lo que fue una estatua conmemorativa levantada donde se produjo una gran batalla a tener en cuenta.
-Parece ser que todo lo relacionado con los héroes de Nueva York fue borrado de la base de datos. Tampoco es que Lex Luthor III tuviera mucho que eliminar, eran muy sutiles.-leyó Sara en la guía.
-¿No es genial?-murmuro Bart para si.-No se sabe nada de estos individuos salvo que eran cuatro; y aun así hicieron tanto bien que la gente quería recordarlos…
El muchacho siguió parloteando sin parar mientras Sara observaba el perímetro. Nueva York hacia décadas que se había convertido en la sombra de lo que fue. Y sus misteriosos héroes apenas despertaban el interés suficientes para que fueran visitados. El lugar estaba desierto y aislado.
Era un niño inocente así que lo mejor para el seria una muerte rápida, ya le quitaría el inhibidor a su cadáver.
-¿A donde te gustaría ir después, Sara?-pregunto Bart mirándola a los ojos.
-¿Que?-Sara parpadeo sorprendida.
-Bueno no voy a estar arrastrándote de un lado a otros mientras te aburres.-le sonrió sinceramente.-Quizás haya algún monumento de los antiguos héroes o heroínas que te interese ver.
Antiguas heroínas…
-¿A quien te gustaría ir a ver? ¿Wonder Woman? ¿Hawkgirl? ¿Canario Negro?
-Huye.-soltó Sara interrumpiéndolo en cuanto oyó el nimbe de la heroína de Star City.
-¿Como…?-antes de que Bart se diera cuenta la rubia se lanzo sobre el.
Intento defenderse, pero fue inútil cuando quiso darse cuenta estaba en el suelo con un corte muy feo en la cara que sangraba. Cerro los ojos asustado cuando vio alzarse la daga de la asesina; pero el golpe mortal nunca llego, en su lugar le llegaron los sonidos de Sara forcejeando con su inhibidor.
-¡Ya!-exclamo cuando logro abrirlo, el aparato estaba manchado de sangre y barro.-Perfecto.
Se levanto y le ayudo a ponerse de pie, en rápidos susurros Sara le explico todo, los celos de su abuelo y la orden que le había dado de matarlo y traerle el collar como prueba.
-Se lo voy a llevar y le diré que enterré en algún lado.-le tomo de las manos.- Escucha Bart, se que estarás asustado y que es la primera vez que usas tus poderes. Pero debes correr, lejos muy lejos, a algún lugar donde tu abuelo nunca pueda encontrarte.
Sin apenas abrir la boca Bart la obedeció dándole la espalda y saliendo huyendo en menos de un segundo desapareció de la vista de Sara. Corrió, corrió como nunca, corrió sobre el agua del East River, corrió a través de casi toda Manhattan hasta llegar a Central Park y meterse en la vieja entrada de metro y corrió y corrió hasta que pudo sentir como atravesaba algo. Pero la sorpresa de aquella sensación hizo que tropezara y dándose de bruces contra el suelo de hormigón, estaba sin aliento y famélico a causa del uso excesivo de su velocidad por vez primera sin ningún entrenamiento previo. Levanto la vista y vio como se encontraba en lo que parecía ser una vieja alcantarilla en la que el cableado corría sobre su cabeza.
Oyó un ruido al fondo y se apresuro a esconderse, ¿su abuelo ya habría descubierto la mentira? Pero lo que recorrió el túnel fue una enorme figura en monopatín que parecía cargar algo mientras tarareaba alguna canción. Bart oyó el golpe seco al caerse dos cargas de su carga, pero la figura pareció no notarlo, cuando esta se alejo lo suficiente hasta que dejo de verse se acerco a investigar.
La boca se le hizo agua al percibir el olor que salia de las cajas en las que ponía “Pizza Hut”; con cuidad y despacio empezó a comer, sabia por su abuelo la necesidad exagerada de carbohidratos que un speedster en activo necesitaba consumir y mejor que lo hiciera con calma.
Estaba tan concentrado en su comida que no noto la presencia que se le estaba acercando hasta que fue demasiado tarde. El terror casi volvió a invadirlo hasta que vio a quien tenia encima. Se trataba de una chica de mas o menos su misma edad; lo observaba con unos preciosos ojos rasgados y castaños que pasaron de una mirada amenazante a una sorprendida cuando esta también pudo observarlo bien.
-¿Un niño?-aquella voz sorprendida sonaba muy dulce en sus oídos.
-Un muchacho.-respondió y actuó casi en un instante.
Pues no solo su cuerpo se había beneficiado de poder utilizar al fin su velocidad, su mente también y esos escasos segundos habían sido suficientes para deleitarse con la belleza de aquella extraña y preparar un simple plan de escape. Le atizo con una de las cajas directa en la cara; demasiado sencillo pero solo necesitaba distraerla el tiempo suficiente para poder huir con su velocidad, ademas seria una pena dejar marcada aquella bonita cara. Volvió a correr no tan rápido y no tan lejos, solo lo suficiente volviendo a las vías hasta encontrarse en una estación concurrida e iluminada con la luz natural que entraba por los ventanales.
-¿Donde…?-miro a su alrededor mientras intentaba salir de la estación, nunca había visto un día lo suficientemente soleado como iluminar así dentro de un edificio, ademas de tanta gente junta.
Por no hablar de las ropas, parecían haber sido sacadas de las fotografías de los archivos que usaba para estudiar historia. Por suerte encontró un periódico tirado en el suelo, cual fue su sorpresa al ver lo que era y aun mas cuando vio la fecha en este; había corrido hacia el pasado. Estaba en Nueva York durante la era de los grandes héroes ¡Justo cuando existía la Liga de la Justicia! El entusiasmo y alegría que le recorrían que apenas pensaba en como se las iba a apañar para sobrevivir. Vivir en las calle no era la mejor opción para un speedster de 14 años que apenas estaba aprendiendo a usar sus poderes, pero seguro que encontraba la manera. Salio de la estación de tren y la observo mientras se iba alejando, con una gran sonrisa guiño un ojo a la estatua que había en lo alto que representaba al dios Hermes.
A duras penas Bart se las apaño para sobrevivir por su cuenta el tiempo suficiente para conseguir información sobre sus parientes paternos y encontrarlos. Decidió modificar un poco su historia cuando se encontró con ellos, demasiado desconfiaban del tema de ser alguien del futuro como para añadir que su otro abuelo se trataba de Flash Reverse.
Lo habían alojado en la base donde los jóvenes héroes se reunían y se les era asignadas las misiones. Por primera vez en su vida podía relacionarse con otros jóvenes, aunque se tratase de aquellos siete aprendices de héroes y la posibilidad de poder vivir una adolescencia normal estaba fuera de la ecuación.
Llegado a un punto de su entrenamiento se decidió que ya podía formar parte en las misiones del equipo, aunque fuera algunas tan simple como un reconocimiento de una supuesta guarida abandonada.
-Nadie tiene en cuenta el polvo.-murmuró Nightwing para si.-Y menos en algo tan banal como un teclado, obviamente alguien ha estado utilizándolo recientemente.
Bart asintió escuchándolo mientras observaba las rendijas que se encontraban en una pared, las cuales indicaban la entrada a un cubículo que parecía mas bien una celda para meta humanos.
-¿Alguna idea de quien podría ser?-preguntó sin apartar los ojos de la pared.
-Seguramente una tercera persona con la esperanza de poder encontrar algo que le fuera de utilidad.-Nightwing entrecerró los ojos al encontrarse algo en el ordenador.-¿Proyecto cintas?
Tecleo para ver de que se trataba pero al hacerlo activo la puerta de la celda que en un abrir y cerrar de ojos atrajo a Bart en su interior encerrándolo. Dejando al joven pelirrojo dentro de aquellas cuatro paredes sin sus poderes de nuevo.
-¡BART!-el moreno intentó abrir la puerta por la fuerza y hackeando el sistema logrando solo que se activara el sistema anti fuga el cual drenaba el oxígeno del cubículo.-¡MALDICIÓN! ¡Iré a buscar a los demás, procura solo tener respiraciones cortas y lentas!
Asintió asustado y vio como se alejaba, seguir aquella orden no era tan sencillo para alguien como el, la ansiedad lo invadió, y aunque sus respiraciones eran cortas para nada eran lentas no tardó en empezar a marearse por la falta de oxigeno. Parecía que al final su abuelo obtendría lo que quería, casi le parecían que le llamaban, pero su vista ya le estaba fallando así que sus ojos no podían comprobarlo. No tardo en sentir unas manos sobre y escuchar unas palabras salidas a borbotones.
Cuando quiso darse cuenta estaba fuera de aquella jaula en los brazos de Zatana con todo el equipo rodeandole pero manteniendo las distancias para no agobiarle.
-Poco a poco, Bart. No te ahogues.-le susurro la morena mientras le acariciaba la espalda.-Ya paso todo, se acabo.
Pero había algo en el interior del pelirrojo que le decía que para nada se había acabado; algo le decía que aquello era una trampa orquestada por su abuelo al descubrir que había sobrevivido al intento de asesinato a manos de Sara, tenia los medios para hacer algo así y habían caído como unos idiotas.
Para nada se había acabado, Eobard seguiría intentándolo hasta que pudiera tener su corazón en sus frías manos.
Tardo varios días en recuperarse de aquel shock y después de aquello solo aceptaba misiones en las que pudiera ver cara a cara a quien se enfrentaba y aun así iba con pies de plomo, nunca se sabía quien podría estar bajo el dominio del Flash Reverso. Pero aun así se vio obligado a ir con el resto del equipo a Nueva York para pararles los pies a unos traficantes de armas tecnológicas del mercado negro.
-El punto de encuentro es por aquí cerca.-murmuro Aqualad.-¿Podrías comprobar la zona, Impulse?
-Dicho y hecho.-empezó a correr por el perímetro pero sus ojos captaron algo que le llamó la atención e hizo que se tropezara y cayera de bruces contra el suelo.
Lo que llamo la atención de la razón de su caída. No hizo nada para detenerla cuando se coloco encima suya amenazándolo con un kunai. Pues era la chica de las alcantarillas de nuevo, estaba seguro, reconocería aquellos ojos marrones junto a aquel olor a pizza en cualquier parte. No pudo evitar la sonrisa en sus labios al reconocerla.
-¿Quien eres y que haces aquí?-a pesar de lo amenazador de aquella pregunta no pudo evitar que su corazón se acelerara por aquel tono de voz.
Trago saliva pensando a gran velocidad que hacer o decir; sabia, no, sentía que aquella chica era de fiar pero aun así no podía soltar a la ligera el motivo por el que se encontraba allí. La observo toda vestida con un traje negro decorado en algunas partes con unas tiras de azul, rojo, naranja y morado, y un pequeño antifaz de tela que solo dejaba ver aquellos ojos que escudriñaban su rostro. ¿Lo reconocería ella también?
-Te conozco…-susurro clavando los ojos en los de el.
Bart aguanto el suspiro antes de escapar por segunda vez de ella, pero en esta ocasión lo hizo sin necesidad de golpearla con una caja de pizza. Vacilo cuando se encontró solo, pero decidió avisar de que había alguien mas examinando el perímetro y que le había visto.
Fue entonces cuando vio el objeto en el suelo junto a un cuerpo sin vida con los ojos en blanco. Aquel objeto le sonaba, era una versión mas rustica del aparato que Eobard usaba para tener en estado de suspensión a todos los asesinos que coleccionaba y usaba para lavarles el cerebro y tenerlos bajo su control. Ese casco, por llamarlo de alguna manera, era uno de los pilares en la historia para que su abuelo tuviera lo que quisiera cuando quisiera. Si lograba destruir aquel objeto y todos los planos antes de que avanzara a más…
Sin pensárselo dos veces lo tomo de al lado del cuerpo del difunto para ponérselo, confiando en que su velocidad de pensamiento pudiera con aquella maquina; seria mas rápido que avisar a los demás.
Todo se volvió negro en cuanto se lo puso.
¿Un speedster? Fue lo primero que le vino a Tara en la cabeza cuando aquel chico desapareció a velocidad de vértigo debajo suya. Repaso mentalmente los metahumanos que existían con esa habilidad pero ninguno se parecían a el, que ella recordara. Su línea de pensamiento se corto cuando oyó a sus hermanos llamándola.
-¿Ocurre algo?-pregunto Mickey al ver su gesto. Ella les explicó lo sucedido.
-Justamente por eso te estábamos buscando.-murmuró Donatello.-Hemos visto a varios sidekicks de los miembros de la Liga de la Justicia. Sera mejor irnos antes de que nos vean, no serán tan fácil de engañar como a la policía de Nueva York.
Asintió y los tres juntos se encaminaron hacia la salida mas próxima pero no la habían alcanzado alcanzado cuando algo o alguien placo a Donnie contra la pared más sólida.
-¿Pero que…?
Una figura borrosa se apareció ante ellos, era el speedster llevando el casco de control mental que según sus sospecha estaba desarrollando Krang. ¿Por que se lo había puesto ese idiota?
-Mickey, tu eres el fanático…-Tara miraba fijamente al chico.-¿Alguna idea de como detener a un flash?
-Esa es la pregunta del millón de dolares para varios villanos hermanita…-preparo sus nunchakus.-No nos quedara otra que entretenerlo para que no haga un estropicio hasta que lleguen sus amigos.
-Si logramos quitarle ese trasto de la cabeza mejor…-logro decir Donatello poniéndose a su lado.
Tara asintió poniéndose también en posición de combate, no le hacia gracia tener que pelear con el compañero de un héroe de la Liga, pero ante aquella situación no les quedaba otra. Aunque una parte de la mente de la ninja no paraba de preguntarse donde demonios había visto al muchacho antes, y estaba segura de que no era en la tele u otro medio de comunicación; lo había visto antes en persona.
-Entretenerlo o quitarle esa cosa.-Tara saco otro sai deseando que aquello fuera tan fácil como sonaba.
Pero antes de que pudieran hacer algo un humo empezó a salir del casco y el speedster se desplomo inconsciente al suelo. Quizás rompiéndose algo.
-¿Esta…?-Mickey no se atrevía terminar aquella frase, mientras se acercaban al cuerpo.
-Inconsciente.-determino Tara con dos dedos en el cuello del muchacho.-Menudo pulso, me quedare con el hasta que despierte.
Sus hermanos asintieron y se fueron, tras eso empezó a quitarle el casco con todo el cuidado posible. Mostrando el rostro lechosos y pecoso, o al menos la parte que su mascara dejaba ver, y un cabello rojizo y sedoso que daban ganas de tocarlo. Dejo al chico tal cual en el suelo y atravesó el trasto con la hoja de su sai; fue justo en aquel momento en el que aparecieron los otros miembros del equipo.
Trago saliva sin saber que hacer; estaba nerviosa, eran siete contra una y mas de la mitad tenían poderes. Los observo sintiendo la amenaza y viendo como el que reconoció como el compañero de Gotham llevar una mano a su cinturón, pero un gruñido salido de los labios Bart y la mayoría de los ojos, incluido los de ella, se dirigieron al muchacho que se incorporaba lentamente con una mano en la cabeza.
-Arg, ha sido mas difícil destrozar ese trasto de lo que esperaba.-logro soltar entre gruñidos.
Tara puso los ojos en blanco pero no dijo nada, mas que nada por que se vio acorralada junto al muchacho por un montón de preguntas sobre lo que había ocurrido y quien era ella. Cuando quiso darse cuenta se encontraba en una especie de interrogatorio barra agradecimiento por haber cuidado de Bart mientras este recibía una buena bronca por parte de Kid Flash por haber actuado tan descuidadamente.
De una manera u otra Tara acabo siendo un miembro casual del grupo, su situacion en Nueva York la hacia una perfecta informante en caso de que los grupos de allí quisieran ampliar horizontes o negociaran con alguien de fuera. Bart estaba encantado con que la chica de las alcantarillas, alias su salvadora, alias Dragon Eye’s, pasara tiempo con ellos. Se llevaba bien con todos los del equipo pero era agradable tener a alguien de su misma edad y mas si esta era una chica tan dulce y agradable. Por no hablar de que le encantaba como olía a pizza.
La chica en cambio, no podía evitar encontrarse cohibida al estar rodeada de los aprendices de los mejores héroes del mundo. Ademas de que Bart no la dejaba ni a sol ni a sombra, siendo todo halagos, sonrisas y galanterías; Tara estaba segura que si no fuera por su entrenamiento su cara brillaría como un semáforo con tanto abrazo.
¿El resto del equipo? Les caía bien Tara, estaba contentos de que Bart tuviera alguien nuevo a quien atosigar, y en el cuarto de Nightwing había una porra de apuestas sobre cuando esos dos empezarían a salir ya que estaba mas claro que el agua que estaban colados el uno por el otro. Todo parecía ir bien por ahora, no había ninguna señal de alarma ni misiones mas raras de lo habitual.
Pero en el futuro las cosas eran muy distintas Eobard hacia tiempo que había descubierto la verdad sobre el desliz de Sara Lance, ya se había encargado de ella y había dejado un par de trampas en el camino de su sobrino que no podría ignorar conociéndolo a el y a su otro abuelo. Solo era cuestión de tiempo de que ese maldito instinto de héroe lo condujera a su final.
-Doctor Thawne, siento informarle pero no ha habido ningún cambio en la historia con respecto a la desaparición de Impulse. Es mas los datos indican que en menos de diez años tomara el nombre de Flash siendo visto trabajando en secreto junto a Dragon Eye’s; la cual en la linea inicial fallecería junto a los héroes de Nueva york a la edad de diecisiete años.
Era toda una suerte que no hubiera nadie cerca en aquel momento o hubiera sido desagradable.
Thawne había llegado a la conclusión de que la única manera de asegurarse un futuro sin que su nieto le quitara el puesto del hombre mas rápido era que lo hiciera el mismo. Desarrollar un veneno lo suficiente fuerte para matar a un speedster de cincuenta y tres kilos le tomo varias semanas pero al final logro dar con un compuesto lo suficientemente fuerte para que su nieto no volviera a causarle problema alguno; ¿y encontrar la manera de que lo ingiriera? Solo un par de minutos.
Ya solo quedaba poner el plan en marcha.
Era el día, Bart estaba de los nervios pero se había prometido a si mismo que aquel día lograría pedirle a Tara una cita, si ninguno de sus hermanos no se anduviera cerca para auto invitarse y convertir al cita en una salida de amigos antes de que pudiera decir algo; como las otras cinco veces anteriores. El plan por ahora parecía funcionar, llamarla para que se encontraran enfrente de la estación de donde salio de las alcantarillas cuando se vieron por primera vez con la escusa de una misión era una buena idea.
-¿Eh tu muchacho?-Bart se detuvo un momento mirando alrededor.-¡Si, tu el pelirrojo!
Un hombre cincuentón con fuerte acento que no podía reconocer le estaba llamando, tenia un horrible bigote que contrastaba con su brillante calva llevaba un paquete bajo el brazo y una nota en la mano.
-¿Quiere algo, señor?
-¿Eres…?-miro el papel a cierta distancia como si tuviera problemas de visión.-¿Bart?
El asintió sin saber que pasaba.
-Vale, una chica me dijo que buscara a un chaval pelirrojo de su edad que respondiera a este nombre.-Le tendió la caja. -Y no se que de que no podía venir. Al menos da gusto ver a los niños de hoy en día hacer algo aparte de enviar mensajitos…
Y sin mas se dio la vuelta murmurando algo. Hacia una camioneta de reparto con el logotipo de una pastelería del Harlem. Bart miro un momento la caja y la abrió encontrándose una tarta de manzana en el que la masa estaba colocada en forma de que formaran las palabras “LO SIENTO LLEGARE TARDE”. No pudo evitar sonrojarse ante la idea de Tara molestándose en encargar semejante cosa como si fueran novios. Busco un sitio donde sentarse y empezó a comérsela.
Apenas le quedaba un par de bocados cuando oyó la voz de la morena llamándolo. Era la hora acordada, Se levanto para preguntar pero cuando lo hizo todo se volvió negro.
-¡Bart!-Tara corrió hacia el cuando lo vio desmallarse, junto a otras personas que pasaban por allí.-Dejadme pasar, es mi novio.
Fue lo primero que se le ocurrió decir para que todos se apartaran, una mujer había llegado antes que ella y le esta tomando el pulso, la tranquilizo diciendo que era enfermera. Tara miro al rededor un par de personas llamando a emergencias y una caja con restos de una tarta. Un señor mayor dijo que se la estaba comiendo antes de desmayarse. Tomo la caja y la cerro antes de guardarla en su bolsa. Con tanta gente al rededor no podía hacer nada aun, así que siguió usando la carta de la novia cuando llegaron los paramedicos y lo subieron a una ambulancia ya dentro tecleo todo lo rápido que pudo un mensaje a Wally contándole lo que pasaba y que informara al equipo y tomaran medidas en cuanto llegaran al hospital.
Con suerte el hospital era propiedad de Industrias Wayne así que no costo nada para el equipo introducirse en el sistema y colar a Barry para alizar las muestras de la tarta mientras vigilaba las constantes vitales de Bart. Tara le ayudo enviando los resultados tanto a la Liga de la Justicia, como al equipo como a su hermano Donnie. Las horas pasaban lentamente.
-¡Tara!-habían pasado ya casi dos horas y las constantes vitales de Bart eran bastante débiles cuando April llego.-La tengo. Donnie encontró la cura.
La pelirroja saco de su bolso un frasco con el mencionado compuesto.
-Hay manera de introducirla en el sistema con sus constant…-pero antes de que Allen terminase de hablar Tara había tomado el frasco.
Sin pensarlo dos veces le quito a Bart la mascara de oxigeno, se bebió el antídoto sin tragar y tomando la mandíbula del pelirrojo poso sus labios sobre los de el.
Fueron unos minutos de la mayor agonía posible cuando Bart se despertó con una fuerte tos. Lo primero que sus ojos enfocaron fue a Tara que estaba justo debajo de la lampara.
-Ahora si se que estoy en el cielo…-fue lo primero que soltó con la voz ronca sin apartar los ojos de ella consiguiendo un fuerte sonrojo.
Los demás presente soltaron un suspiro de alivio intentando ocultar las sonrisas por aquel comentario.
-El beso de amor siempre funciona.-bromeo April.
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