5 dic 2018

Día 22

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Erika se llevó los dedos al entrecejo, tenía la vista agotada y un dolor incipiente en la cabeza por pasar tanta horas delante del monitor. Los exámenes de ese año le estaban drenando la energía más que el anterior, y aún tenía un par de trabajos pendientes de entregar.

Y aunque tenía aquellos días libres en el local aún tenia que cumplir su deber cuando hacía falta, a pesar de la insistencia de Tara sobre que ella lo haría todo. Pero aquellos momentos en los que le daba su merecido a los malos era lo mejor para relajarse.
-¿Cómo estamos hoy?-unas manos se posaron sobre sus hombros y empezaron a masajearla.
Erika dio gracias a que su compañera de dormitorio prefiriera estudiar en la biblioteca. Si no, no estaría disfrutando de esa visita por sorpresa.
-Tengo que estudiar…-soltó un jadeo de placer cuando las manos presionaron un punto concreto mientras vibraba.
-Así que hay más maneras de sacarte esos sonidos.-casi pudo ver su sonrisa mientras decía esas palabras en su oído.-Es bueno saberlo.
Erika se levantó de golpe y se giró mirando al pelirrojo con los ojos entrecerrados. Wally dio un paso atrás antes de que lo agarrara del cuello de su camiseta y lo besara. Necesitaba un descanso y relajarse y su novio era la mejor opción para ambas cosas.
-Y es bueno saber que tu disfrutas con ellos.-se giró mientras se desabrochaba los shorts pegada a él.-Así que podemos tomarnos un descanso
-Me gusta esa idea…-Wally  empezó a repartir besos por su cuello mientras ella se aseguraba de que los pantalones y su ropa interior se deslizaran por sus piernas.
Erika se apoyó sobre su escritorio alzando las caderas ofreciendoselas. Vio cómo el pelirrojo se quitaba la camiseta antes de agacharse y empezar a besarle los muslos para poco a poco subir hasta su intimidad donde la recorrió de arriba a abajo tanto con sus labios como con su lengua. Logrando que se humedeciera rápidamente y los gemidos se escaparan de sus labios.
-Darling… por favor…-logró decir con bastante esfuerzo.-Te quiero…dentro…
Aquella súplica fue suficiente para que apartara el rostro y se alzara al mismo tiempo que se bajaba los pantalones liberando su miembro y apresurandose a introducirlo  en ella. Wally apoyó las manos en la pared antes de empezar a moverse. Los gemidos y los gruñidos de ambos se entremezclaron con el húmedo choque de sus cuerpos.
Cuando acabaron Wally se sentó en la silla e hizo que Erika se sentara sobre su regazo para colmarla de caricias.
-¿Mejor?-le pregunto recibiendo como respuesta un beso en la punta de la nariz.
-Al menos ya no me duele la cabeza.

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