
¿Cómo podía una falda ser tan corta? Y pensar que prácticamente el armario de la morena se componía de shorts, así que debería estar acostumbrado a la imagen de sus piernas. Quizás fuera la manera en que la tela se movía cerca del final de las extremidades.
-¿Pedimos el menú para parejas?-pregunto mirando los carteles-¿O vas a querer un bote gigante?
-Esto…-vaya se había distraído.-Creo que con pedir un jumbo para los dos vamos bien….
Después de comprar las palomitas y las bebidas, entraron en la sala y buscaron los asientos que tenían, bastante atrás nadie mas se sentó cerca. Lo cual estaba bien porque Wally no creía que fuera aguantar demasiado con semejante tentación a la vista.
Tal y como supuso la película no era nada del otro mundo. Pero una amiga del club se las había regalado a Erika y era una pena no aprovecharlas para tener una cita como una pareja normal. Pero el hecho de que se estuviera aburriendo como una ostra no ayudaba a sus intentos de que su mirada no se desviara hacia las expuestas piernas.
No pudo más, como quien no quiere la cosa posó una mano en su muslo y la dejo así un rato, Erika se limitó a inclinarse hacia él posando la cabeza en su hombro. Por ahora iba bien, así que después de un rato empezó a mover los dedos acariciando la piel expuesta entre la falda y las calcetas.
Poco a poco fue avanzando; en un punto miró a la morena interrogante por si quería que parara, pero ella se limitó a darle un rápido beso y apegarse más a el, parecía que también se aburría con la película. Noto como se tensaba cuando se aventuró por debajo de la falda, pero no lo detuvo. Empezó a masajearla suavemente, logrando un jadeo que cortó enseguida tapándose la boca con la mano.
-Chst.-siseo Wally sonriendo llevándose un dedo de su mano libre a los labios para que luego la otra le diera un manotazo.
Erika lo agarró fuertemente del brazo y enterró el rostro en el mientras se mordía los labios. Continuo masajeandola por encima de la ropa interior notando como esta se humedecía además de mover levemente las caderas hacia el. Se aventuró a apartar la ropa interior para introducir los dedos en ella logrando que los suyos se clavaran fuertemente en su brazo cuando empezó a moverlos.
Tomó un ritmo continuo y moderado alargando el placer todo lo que podía, disfrutando de las reacciones que la morena intentaba mantener al mínimo para que nadie se diera cuenta. Cuando llego al orgasmo el agarre de su abrazo era casi doloroso pero a Wally no le importo, saco los dedos de ella y se los llevó a la boca disfrutando del sabor de su feminidad. Erika le dio un tierno beso en la mejilla antes de volver a centrar su atención en la película.
Al final no fue una tarde tan aburrida.
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