5 dic 2018

A last time

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Gwen no tenía poderes, pero su uso y habilidad con los objetos mágicos hacían creer a muchos que si los poseía. No tenían ni idea de que en realidad solo era la protegida de uno de los magos más poderosos de la historia que la dejaba usar cualquier cosa que necesitaba para hacer del mundo un lugar más justo, como así quisieron siempre sus antepasados.

Quizás fuera su forma de ver el mundo e intentar hacer que funcionase lo que hizo posible su relación romántica con el chico maravilla; pero mientras ella tomaba con orgullo el legado sobre sus hombros el lo rehuyo temeroso de lo que podría convertirse sin ser consciente de que podría hacerlo a su propia manera como ya lo estaba haciendo. O al menos eso le parecía a ella por lo que decían las noticias.
Pensó en llamarlo, obviamente. ¿Pero qué le diría? Su primer impulso sería preguntarle que estaba haciendo, pero ¿lo haría por los actos o por haber sido tan descuidado? Gwen no tenía ni idea.
Habían pasado dos días desde su reaparición en Detroit, que usase aun aquel traje significaba que no mantenía contacto con la mansión y no sabia lo que se estaba cociendo allí dentro. Aunque claro ella tenia maneras mas “sucias” de enterarse de algunas cosas.
Como el cristal que había junto a su puerta, el cual se turno de un color oscuro que indicaba peligro y demonios cerca. Se apresuro a invocar su espada dispuesta a luchar contra aquello que fuese lo que la estaba esperando en el rellano.
Lo que no se esperaba era una secuencia de golpes para llamar a la puerta de una manera que conocía demasiado bien, vacilo pero miro por la mirilla encontrándose a la última persona que esperaba ver frente a su puerta, claro que podría ser un engaño.
-Gwen no me hagas esperar.-dijo la voz de Dick a través de la puerta.-Si tienes que comprobar que de verdad soy yo hazlo de una maldita vez.
Sonaba algo que de verdad el diría pero el cristal teñido de un morado oscuro era más convincente que su posible ex-novio.
-¿Estas solo?-pregunto con su mano izquierda sobre el pomo.
-Estoy con una niña.-vacilo un momento.-Vale, una chica; y necesitamos tu ayuda.
Que se hubiera corregido sobre su compañía podía indicar que estaba con alguien joven, quizás una adolescente; y que necesitasen su ayuda… Muchas personas con poderes empezaban a desarrollarlos durante la adolescencia y si no conseguían controlarlos bien podrían ser bastante peligrosos para si mismos y aquellos a su alrededor; podría ser un motivo lógico del que el cristal hubiera adoptado aquel color.
Abrió la puerta.
Dick se encontraba al frente con cara de claro agotamiento de alguien que ha pasado horas conduciendo, a su lado y cohibida había una muchacha pálida vestida con ropas oscuras y con la mirada perdida y temerosa. No podía decirles que no, pero antes tenía que hacerse cargo de la energía que la chica emitía.
-Tu vas a explicarme que pasa.-lo señalo cuando los hizo entrar e inmediatamente señaló a la chica.-Y tu te vas a bañar.
Sin peros esta se dejó guiar hasta el baño el cual ya estaba listo gracias a que su piso también estaba encantado para darle inmediatamente lo que necesitaba en algunas ocasiones. Y un baño con hierbas purificadoras estaba en la lista de cosas que podía conseguir.
-Te traeré ropa limpia.- le dijo, la chica le dio una tímida sonrisa de agradecimiento. Parecía que necesitaba de verdad un baño.
-Desembucha.-dijo mientras se dirigía a su dormitorio seguida de Grayson.
-Esta chica, Rachel, la trajeron un día a comisaría.-empezó a explicar.-Cuando la empecé a interrogar… ella me hablo de aquella noche, en el circo.
Gwen se detuvo y lo miro fijamente. Seguramente en su momento el pensó lo que ella estaba pensando en aquel momento. ¿Cómo lo sabía?
-No solo sabía lo que paso, sabía como me sentía.-parecía que había practicado la historia mentalmente varias veces para poder contársela, no había tanta vacilación como se esperaría de algo así.-Las cosas se pusieron peor mas adelante, la secuestraron y no se como un hombre que intento matarla acabo muerto en un charco su propia sangre sin heridas visibles. Decidí ir a Gotham  en primer lugar.
-¿Y como es que cambiaste de parecer?-que pensara en Gotham en primer lugar indicaba lo perdido que podía estar en algo así.
-Paramos a comer y le pregunte como es que sabía por mi pasado.-vio los ojos de Dick vagar por el dormitorio, quizás rememorando e intentando no hacerlo.-Me dijo que suele soñar con aquella noche, le pregunte todos los detalles posibles y me contó que a veces cuando se acercaba a la carpa algo le impedía el paso.
-¿El que?
-Un dragón, un dragón dorado.-clavó los ojos en los de ella.-Según ella aparecía al azar, a veces podía estar unas noches seguidas y un día… ya no estuvo más para impedirle el paso.
Gwen apartó la mirada y volvió al baño para dejar la muda mientras pensaba, Dick le dio espacio y se centró en llenar su estómago, moviéndose por el piso que ya conocía.
El escudo de la familia de Gwen era un dragón dorado, ella y sus antepasados recibían al nacer de Merlín un hechizo protector que impedía a Morgana acceder a ellos mediante sueños. Ya que a través de estos podía ver lo mas vulnerable de uno, ademas el hechicero hizo posible que el dragón también protegiera a los alegados de sus protegidos por si la bruja intentaba algo a través de ellos.
El dragón que Rachel vio a veces impidiéndole el paso al circo era ella, evitando que a través de Dick intentarán llegar a su subconsciente. ¿Qué demonios era esa chica para hacer algo semejante sin intención alguna?
-Le enviaré un mensaje a Merlín, el sabrá que hacer.-decidió.-Lo más probable es que solo tenga que aprender a usar los poderes que posea.
-Gracias.
-Podéis descansar aquí.-continuo.-Ya sabes que el piso esta bien protegido con varios hechizos, y solo serán un par de días.
Total, tenía aun algunas mudas de ropa de el aun así que de eso no tenía de que preocuparse. Nada de nada se repitió a sí misma, después de hablar con Rachel para que le explicara todo con mejor detalle para explicárselo a Merlín la llevó a su dormitorio para que se acostara ya que estaba agotada por demasiadas emociones en pocos días; la niña cayó rendida en un lado de la cama mientras ella buscaba unas sábanas y la caja con las cosas de Dick. Se tomó su tiempo no con razón antes de salir del dormitorio y dejar las sábanas en el sofá y dirigirse al baño.
-Tengo tu ropa.-murmuró abriendo un poco la puerta.
-Un momento.-Gwen se mordió los labios nerviosa mientras oía como el agua dejaba de correr y unos paso húmedos hacia ella.
Tendió la ropa al brazo mojado se que asomó y se puso a preparar el fosa para el. Durante un segundo pensó en colarse en el baño, durante un maldito según pensó que podría todo volver a la normalidad entre ellos, pero aquello no era más que una idea estúpida. Las más estúpidas de las ideas, la madre de las ideas estúpidas.
-No hace falta que hagas tanto.-dijo Dick a sus espaldas cuando salio ya vestido con un pijama y aun con el pelo mojado.
Totalmente irresistible para cualquier persona con dos dedos de frente y a veces Dick Grayson no era consciente de su encanto. Necesitaría un milagro para resistirse si este usara conscientemente su sexappeal.
-Ya sabes que me gusta ser complaciente.-murmuro mientras ambos se sentaban.
Un silencio incomodo se impuso ente los dos. Sin el tema de Rachel y su extraña situación no tenían nada de lo que hablar, bueno en realidad tenían un tema pero ambos preferían evitarlo.
-¿Llevas los cristales que te regale?-preguntó Gwen dubitativa.-Con toda esta situación te vendrán bien.
-Si, los tengo.-la miro y volvió apartar la mirada nervioso.-El grande en casa el colgante lo tengo como adorno en el coche y el otro lo pegue al fondo de un compartimento del cinturón.
-Bien, aunque deberías llevar uno encima siempre y no solo como Robin.
-La comisaría no nos permite llevar a los oficiales ningún tipo de joya con excepción de…-trago saliva.-Con excepción de las alianzas.
Otra vez silencio. Gwen tenía que encontrar algo de lo que hablar o se tendría que ir a dormir, y no quería, quería aprovechar cada minuto. Al menos no tuvo que pensar mucho, al final Dick tomó la iniciativa y ella se dejo llevar. Al fin y al cabo era algo que los dos querían, una despedida en condiciones.
¿O no?
Seria mejor que no le diera muchas vueltas mientras tenia algo mas interesante en lo que centrarse, como el roce de piel con piel después de que ambos se deshicieron de los pijamas que se interponen. Deslizó por la mano acariciando cada trazo de piel descubriendo nuevas cicatrices necesitadas de ellas a juzgar por los jadeos salidos de la garganta de Dick al rozarlas con sus dedos, mientras el se centraba en volver a marcar aquella piel paliad como antaño provocando pequeños gemidos en sus labios. Cosa que lo incentivo a empezar a rozar sus caderas contra ella haciendo notable una incipiente erección en aquellos ajustados boxers.
No había tiempo que perder. Alargó la mano a la mesita que tenia cerca del sofá tanteando a ciegas buscando el pequeño cajón para sacar lo que necesitaban en aquel momento. Otra mano mas grande, perteneciente a un brazo mas largo se unió a la búsqueda con más precisión, abriendo el cajón y rebuscando en el hasta conseguir lo que buscaban.
-¿Aún tenías por ahí?-medio bromeó con la voz ronca.
Como respuesta se limitó a restregarse contra el como incentivo para que hablara menos y se centrará más en la tarea que tenían pendiente. Las últimas prendas de ropa se unieron al montón en el suelo y llegó el tan esperado momento en el que Dick se introdujo a ella con un jadeo seco y los dos mirándose a los ojos por primera vez.
Gwen le rodeo las caderas con sus piernas para que llegara más profundo y pudiera producirle mas placer, produciendo jadeos y gruñidos contenidos para no provocar ningún ruido. No tardaron apenas en conseguir el ritmo habitual en ellos, dos cuerpos sincronizados que se conocían tan bien que sabía cuando, donde y como tocar para volver loco al contrario. También podrían susurrarse las palabras que sabían que los encendería, pero no esa vez.
Terminaron con gruñido en los labios y el nombre del otro envueltos en un nudo en la garganta sin poder salir a reclamar lo que sentían.
Merlín contesto temprano a la mañana siguiente, lastimosamente los poderes de Rachel tenían una procedencia de la que el no era muy experto y no podía ayudarla a controlarlos sin que hiciera daño a alguien; pero sabia de alguien que si podía ayudarla.
-Al final sí que tendré que conducir a Gotham.-se lamentó Dick mirando el papel con las indicaciones.
-Que se le va a hacer.-haciendo acopio de todo su valor Gwen le tomo la mano.-Necesitas a mano algo que te proteja, y Merlín ya se hizo cargo de ponerle un hechizo. Nunca se lo di para que lo deshiciera.
Dick abrió los ojos al notar el objeto que le estaba entregando.
-¿Es definitivo?-preguntó mirándola fijamente como la noche anterior cuando estuvo dentro de ella.
Gwen no dijo nada y cerro la puerta.
Rachel lo miraba preocupada durante todo el trayecto como si quisiera decir algo.
-Volví a soñar con el dragón.
-Es lógico, estábamos en casa de Gwen.
-Esta vez estaba el dragón solo, en una cueva vacía.-sus labios se volvierona  abrir como si quisiera añadir algo más, pero no dijo nada.
Dick no dijo nada, conocía las leyendas de los dragones que protegían fervientemente sus tesoros dentro de las cuevas que habitaban. Como conocía la costumbre medieval de las damas de la corte al darles algo de valor a los caballeros que apreciaban y les esperaba una grave batalla como amuleto.
Quizás por eso Gwen le dio el anillo, que descansaba en su bolsillo.

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