
-¡No!-gimió Erika de enojo dejándose caer.-¡No me pueden hacer eso!
-Pues parece que sí.-murmuró Wally para luego darle un beso de consolación en la sien.
-Así es como una acaba enganchada.-gruño Erika de mala manera volviéndose a incorporar y cerrar la página en la que se había puesto a ver uno de los nuevos kdramas.-Y eso que no me suelen ir los históricos.
Se levantó para dejar el ordenador en su escritorio, el pelirrojo había llegado justo cuando estaba en medio de un capítulo para pasar juntos aquella tarde que milagrosamente tenían ambos libres.
-Bueno, ¿qué hacemos hoy?-pregunto la morena metiéndose de nuevo a la cama a gatas hacia donde estaba el otro sentado.
-¿Que pensabas hacer tu?-le respondió recibiéndola en sus brazos.
-Ponerme al día con mis series, cosa hecha.-río para si enterrándose en su torso.-Pensaba echarle un ojo a las nuevas y jugar un rato.
-¿Y si vamos al cine?-preguntó mientras empezaba a repartir caricias por su espalda.-Estaría bien tener una cita normal para variar.
-Pues sí.-murmuró mientras sacaba su teléfono.-Veamos que podríamos ver….
Estuvieron repasando la cartelera sin que nada les llamase demasiado la atención, así que la opción del cine quedó claramente descartada. Pensaron otras opciones que podrían hacer pero en el fondo nada les llamaba demasiado la atención como para salir de la habitación; así que se quedaron al final sin salir con la única opción de netflix and chill, saltándose la parte de netflix.
-Más… por favor…-suplico Erika pegándose mas a el y enterrando los dedos en su cabello.
Wally se deshizo de sus pantalones y empezó a masajear su intimidad por encima de la ropa interior a buen ritmo haciéndola gemir, la morena se apresuró a deshacerse de las prendas superiores exponiendo sus pechos para que se los lamiera y mordiera aumentando el placer que sentía.
Arqueo su espalda sedienta de sus besos y caricias mientras hincaba una rodilla entre las piernas del pelirrojo sintiendo la dureza que había provocado, lo que aumentó su humedad dejando una clara marca en las bragas. Lo cual animó al speedster a apartarlas para empezar a introducir los dedos en ella con total precisión en la cálida cavidad.
-¿Así estas?-gruño ronco sin aparta el rostro de sus pecho
-No eres… quien mmm para…. opinar…-logró decir entre jadeos hincando más la rodilla contra el delicioso bulto creciente.
Grito de sorpresa cuando los dedos dentro de ella empezaron vibrar al mismo tiempo que le mordía uno de los rosados pezones. No tardaría mucho en venirse a ese ritmo, y quería hacerlo sintiéndolo dentro de ella, de alguna manera con ese pensamiento en mente logró llevar una mano hasta el broche de los vaqueros.
Estaba enorme y palpitante, necesitado de ella como lo estaba de él. De mala manera logró separarse de él y dar la vuelta sobre sí quedando sobre su estómago, Erika alzó las caderas exponiéndose con la mirada suplicante.
-Veo que no puedes esperar.-Wally sonrió torcida mientras volvía a deslizar los dedos en su intimidad para luego lamerlos.
-Y ya estás tardando demasiado, darling.-exigió mientras las empezaba a mover las caderas alentándolo a entrar en ella.
El pelirrojo no se hizo de rogar, se desnudo de cintura para abajo colocándose de rodillas detrás de ella para empezar a frotarse contra la húmeda entrada sin llegar a deslizarse en ella.
-Darling…-jadeo en tono de queja moviéndose contra el sintiendo como su piel quemaba haya donde sus manos se posaban en ella.-Te quiero dentro.
Wally nos e hizo mas de rogar y se introdujo en ella agarrándola fuertemente de las caderas, soltó un gruñido al sentir como las paredes de su interior lo aprisionaba. Deleitándose por el calor, la humedad y la estrechez empezó a moverse a un buen ritmo que la morena no tardó en seguir moviendo sus caderas de adelante a atrás.
Los gemidos contenidos se volvieron cada vez más frenéticos, la manos del pelirrojo vagaron por el cuerpo repartiendo rudas caricias que la morena no tardó en tomar para guiarla a uno de sus pechos para que lo agarrase de una manera dolorosa pero placentera. La otra se enterró entre sus piernas buscando el punto de placer donde se acumulaban los nervios para aumentar las sensaciones.
Erika tuvo que enterrar su rostro en la almohada para no la escucharan fuera de la habitación cuando Wally empezó a usar su velocidad y clavando sus dedos en las sabanas hasta dejarlo los nudillos blancos por el esfuerzo. El calor de su vientre fue aumentando hasta que no pudo mas y exploto con un gruñido que quedo silenciado.
Wally siguió moviéndose dentro de ella un par minutos más alargando su éxtasis hasta que el se vino también, mordiendola en el hombro como si fuera un vampiro para acallar sus propios sonidos.
-¿Y si vamos a tomar unas alitas?-pregunto el pelirrojo cuando salió de ella dejándose caer a su lado.-Estoy hambriento
-Dame media hora…-murmuró Erika con voz cansada
-De acuerdo, babe.-volvió a inclinarse sobre ella para darle un dulce beso en su nuca.
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