
No era como otras veces, no se parecía en nada. El dolor era peor que nunca y el sangrado era más abundante y oscuro. Parecía que sus sospechas se hacían realidad de la peor manera posible.
No tenía que haber ido a aquella misión, tenía que haberle dicho a alguien lo que pasaba por su cabeza y comprobarlo antes. Debía haberse hecho la prueba de embarazo.
Fue una idiota, la idea llevaba rondandole la cabeza hacia un par días pero no quería darle cabida, no paraba de auto convencerse de que solo era un retraso debido a que había comenzado la época de exámenes y el estrés junto a su doble vida estaba haciendo mella en su cuerpo.
Se dio una vuelta quedando sobre su costado rodeandose el vientre mientras otra ola de dolor la recorría. La habían llevado a la enfermería después de la paliza que había sufrido, al principio solo la habían vendado las heridas pero cuando se dieron cuenta de que había comenzado a sangrar le dijeron que se quedara allí a pasar la noche. Aunque fuera un simple periodo, lo mejor era que descansara inmediatamente.
Pero no era un simple periodo debería decirle al doctor que se había retrasado mas de una semana y uno de los esbirros de Bane se había ensañado dándole patadas en la zona abdominal. Que muy probablemente estuviera teniendo un aborto.
¿Que haría? Algo así acabaría en su expediente y mínimo Canario Negro lo sabría, ya había pasado por mucho para tener eso encima. Aún no la dejaban participar en casos que incluyeran niños por lo pasado con su hermano. Si descubrían que podría haber estado embarazada y aun así fue sin pensarlo a semejante misión produciéndole el estado en el que estaba seguramente la echarían del equipo.
Pero lo peor de todo seria la reacción de Wally, seguro que nunca la perdonaría.
Como si sus pensamientos lo hubieran llamado, el pelirrojo entro en la enfermería preocupado, para un segundo después estar arrodillado a su lado acariciándole una mejilla con el terror en sus hermosos ojos verdes.
-¿Como estas?-pregunto en un susurro sin apartar los ojos de ella.
Tomo su mano agarrándola fuertemente queriendo decirle la verdad o que no preocupara. Pero se quedo cayada mirándolo intensamente, deseando que leyera en sus ojos lo que creía que le estaba pasando.
Pero no lo hizo le dio un leve beso antes de volver a hablar.
-Me quedaré contigo. ¿Vale?-Erika asintió levemente y Wally se metió en la cama abrazándola en posición de cuchara
Se volvió a girar enterrando el rostro en su pecho mientras la abrazaba y acariciaba su espalda para darle consuelo. Si tan solo lo supiera. Pero era una cobarde y una egoísta, no quería alejarse de él, no quería que la odiase.
Empezó a llorar.
-¿Te duele algo?-preguntó Wally alarmado esperando que aquello fuera un arrebato sentimental.
-So…soy horrible…-logró decir entre jadeos, una vez empezado el llanto se hacia mas fuerte.-Soy… soy lo pe…peor…
-No, no lo eres.-Wally se apresuró a tomar su rostro pero ella se apartaba pegándose más a su pecho.-No se porque piensas eso, pero eres estupenda. Has aprendido mucho en poco tiempo…
Negó enérgicamente con la cabeza. Le faltaba el aire el dolor en su vientre empeoraba, sentía un horrible pinchazo en el corazón. Lo iba perder, como estaba perdiendo al hijo de los dos.
-Fui…fui una estúpida.-logró decir tomando varias bocanadas de aire.-No debí aceptar la misión, tenía que habértelo dicho, tenía que…
-¿Decirme? ¿Decirme que?-logró apartarse para mirarla fijamente.-¿Decirme que, Erika?
Como respuesta tomo su mano temblando aun llorando a mares y la posó sobre su vientre.
-No quería creerlo, me negaba.-dijo con la respiración acelerada mientras su corazón se rompía en mil pedazos.-Decidí que si no pasaba nada en dos días más… Pero ahora es imposible…
No dijo nada se limitó a abrazarla volviendo a consolarla. Se quedaron así en silencio hasta que se quedó dormida con la incertidumbre de lo que ocurría en su cuerpo.
Había una forma de saberlo, había dicho Wally. Cuando se aseguro de que estaba dormida había hecho una rápida búsqueda en internet; su cuerpo aún seguiría produciendo hormonas si se había dado el caso, así que el test de embarazo seguía siendo una opción.
Erika levantó su mano y tocó el timbre, no tuvieron que esperar mucho para que el rostro de Olivia apareciera cuando se abrió la puerta. Los miro impresionada interrogante.
-Necesito tu baño, por favor.-dijo con la voz ronca, se había decidido por ella porque era la única persona fuera del equipo que vivía sola y les guardaría el secreto.
Los ojos marrones de su compañera de trabajo recorrió su rostro agonizante y el preocupado del pelirrojo para terminar posándose en la bolsa que llevaba. Asintió adivinando la razón de esa petición.
-Voy a preparar un té.-murmuró cerrando la puerta a sus espaldas y dirigiéndose a la cocina sin mirarles.
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