5 dic 2018

Cinderella

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-¿A si que quieres ir al baile? ¿Con esas pintas?
Gwen observo como estaba vestida con sus desgastados vaqueros y una sudadera que rasgada por los extremos de tanto años de uso. Nadie se le ocurría que alguien que vestía de aquella manera todos los días podría ir al baile benéfico que daba industrias Wayne.
-So…solo esta vez.-intento no apartar la mirada de los ojos verdes de su tía.-He oído que sera temático sobre cuentos, y ya sabe lo mucho que me gustan tía Morgan.
-Porque eres una niña ingrata e inmadura.-dijo fríamente la mujer sin apartar los ojos como lo hacia un predador a su presa.-Solo una niña pequeña quería ir por algo así. Si vienes con nosotros solo nos harás pasar vergüenza.
Bajo la cabeza apartando la mirada derrotada, podría hacer cualquier cosa con tal de ir pero sabia que Morgan no la dejaría ir ni aunque su vida dependiera de aquello. Siempre había sido así desde que se hizo cargo de ella. Morgan Fay era aparentemente la única pariente viva de la muchacha, una prima o prima segunda de su padre; la había reclamado en el momento en el que sus padres fallecieron sin que los servicios se molestaran en buscar algún pariente mas cercano o alguna documentación sobre los deseos de sus padres sobre quien se haría cargo de ella si aquello pasaba. No savia porque estaba tan interesada en tenerla bajo su techo si desde el primer momento mostró descontento con su simple presencia, la expresión de Morgan cada vez que se cruzaba inesperadamente con su sobrina en los pasillos de la casa decía que seria mucho mejor sin ella presente.
-Mírate:-la tomo de la mandíbula con tal fuerza que le clavaba las uñas.-Cabello descuidado y seco como un estropajo, piel pálida y ojerosa. Y eso solo tu cara, ademas de que no tienes ni idea de bailar. Si fueras allí solo serias una burla que se pasaría la noche oculta en un rincón en las sombras.
Gwen oculto sus lagrimas con el esfuerzo de años de humillación por su tía y el hijo de esta.
-Por no hablar, madre…-el muchacho de su misma edad la miro con los mismo ojos verdes maliciosos.-¿De donde sacamos un vestido? ¿O acaso piensas ir desnuda, Gwen? Eso seria algo digno de verse.
Gwen contuvo un escalofrío cuando advirtió aquel brillo en los ojos de su primo. A pesar de las insinuaciones y miradas, el aun no la había tocado pero ella vivía con el temor de que aquello pasaría en cualquier momento.
-¿Lo ves niña?-Morgan la soltó sonriendo mostrando todos sus dientes.-Aunque te dejara no tienes dinero ni tiempo suficientes para conseguir lo necesario para estar mínimamente responsable.
-Si, tía. Perdón por mi atrevimiento.-se disculpo mirando los pies enfundados en unos zapatos de tacón de oficina negros como el carbón que llevaba Morgan.
No volvieron a sacar el tema en los días siguientes. Gwen tuvo que aguantar escuchar a sus compañeras de clase hablar sobre el gran evento al que irían con sus familias. La insolación de sus compañeras de clase por cosas como esa hacia que Gwen pensara que por eso Morgan se molestara en pagar la institución privada, en un colegio publico se sentiría mas cómoda y no tendría que preocuparse de que no tuviera nada que decir cuando le preguntasen sobre vestidos y zapatos de diseño. En un colegio publico no tendría que pasarse las horas libres encerrada en la biblioteca porque era lo único que podía hacer ya que no tenía amigos.
Y era así como se encontraba, con la nariz enterrada en el libro del que tenia que hacer un trabajo de literatura apreciando la ironía de tener que escribir sobre El gran Gastby en aquella escuela llena de ricos herederos que ni se molestarían en saber a que fundación benéfica iría lo recaudado en el gran evento. Ya había terminado el libro un par de días atrás, pero se encontraba releyendo algunas partes que sentía que valdría la pena resaltar en la redacción.
Oyó los pasos acercándose a aquel rincón alejado en la suntuosa biblioteca, pero Gwen se mantuvo en su lugar sin moverse y releyendo dos veces cada lineas mientras la otra persona se sentaba al otro extremo de la mesa y sacaba sus útiles.
No mires, no lo mires” se repetía mentalmente la castaña intentando con todos sus esfuerzos ignorar la presencia. Sentía como un par de miradas dirigidas hacia ella se le clavaban pero estaba segura de que aquello era su imaginación.
Los minutos pasaron lentamente mientras Gwen usaba toda su fuerza de voluntad para continuar leyendo y anotando sin prestar atención al joven que  según parecía también estaba enfrascado en su trabajo sin notar su presencia si quiera. Cuando llego la hora de irse recogió sus cosas rápidamente para irse y dejarlo solo sin que tuviera que aguantarla.
-¿Iras al baile benéfico, Drayce?-la voz jovial y dulce estalló en sus oídos cuando lo escucho hablarle a ella directamente.
Gwen se giro intentando no mostrar su nerviosismo cuando vio aquellos potentes ojos azules clavados ella. Sabia de mas de una chica de su clase que mataría por conseguir que Dick Grayson la mirase de la misma manera.
Se limito a negar con la cabeza con gesto serio mostrando mostrando una expresión distante, lo único bueno que había sacado de todos esos años bajo la custodia de Morgan. 
Juraría que vio un atisbo de tristeza en la mirada del joven protegido de Bruce Wayne pero no se demoro mas, si llegaba tarde aunque fuera solo un minuto tendría que volver a casa a pie. Morgan nunca la esperaba.

Llego la noche del baile, su tía y su primo se fueron con grandes sonrisas malignas que junto con sus trajes les daba aspecto de villanos de cuentos.  Morgan llevaba un negro vestido con un ostentoso escote con una caída que se ajustaba a su figura con unas mangas de encaje de enredaderas que mostraban su pálida piel con toques de verde en los lugares acertados haciendo resaltar sus ojos tras el negro antifaz adornado con el mismo encaje, el hijo de esta llevaba un simple armadura con las mismas enredaderas en los protectores de muñeca y botas con el rostro oculto en su yelmo. Parecían como si fueran una malvada bruja y su secuaz, pero Gwen no dijo nada de eso en voz alta.
Ella no era nadie, no era una princesa, no era una heroína, ni una simple damisela en apuros. Un bidibi badibi bo no arreglaría sus problemas y le harían encontrarse en una situación en la que no se sintiera como menos que nada  y pudiera hacer que se sintiera digna de dirigirle la palabra al príncipe de sus sueños.
…o al caballero de sus sueños.
Tenía que reconocer que tenia un tipo atractivos muchachos de cabello negro que les sentaba fenomenal el azul. Bueno al menos tenia mas posibilidades con Nightwing que con Dick Grayson. 
Se sobresalto cuando oyó que llamaban a la puerta del ático en el que vivan. A pesar de que a Morgan le gustaba vivir de manera suntuosa no tenían mas servicio que la propia Gwen; la cual se acerco temerosa de que a Morgan se le hubiera olvidado algo. Se asomo a la mirilla sintiendo cierto alivio cuando vio a un señor mayor vestido como un lacayo de carroza. 
-Buenas noches, señorita.-respondió el hombre con un acento ingles que le hizo sentir cierta nostalgia.
-Buenas noches.-le respondió.-Lo siento, pero mi tía Morgan ya ha salido.
-Me parece que se equivoca señorita Drayce. No he venido por su tutora si no por usted.-sonriendo mostró la enorme caja que cargaba.-El joven amo Richard me envió para hacer posible que pudiera asistir al baile.
Parpadeo varias veces y luego se llevo una mano a su mejilla pellizcandola, no estaba soñando. Lo que dejaba solo una opción.
-Disculpe señor, pero se equivoca.
-¿No es usted la señorita Gwendoline Drayce?
-Si pero…
-¿Estudiante de ultimo curso de instituto en la Academia Gotham?
-Si, señor. Pero le digo que…-se vio interrumpida cuando el hombre insistentemente le puso la caja en sus manos, pesaba mas de lo que parecía.
-Entonces permítame decirle que se apure, el joven amo Richard esta impaciente por verla. Estaré esperándola en el parking. Y sin mas se inclino ante ella y se fue en dirección al ascensor.
Con los nervios a flor de pie Gwen puso la caja en el sofá y la abrió con manos temblorosas. Un grito de asombro salio de sus labios  cuando vio el hermoso vestido de princesa de un brillante azul cielo junto a un antifaz y unos zapatos semi transparentes a juego.
Aquello no parecía real. se paso las manos temerosas por su cabello, el antifaz podía ocultar su ojeras, el color y la tela del vestido podría darle algo de color a su piel, pero no sabía que hacer con su cabello. Trago saliva recordando los tutoriales que veía de vez en cuando en secreto pero nunca se atrevió a realizar ya que solo tenia un cepillo viejo y un par de gomas.
Pero una noche era una noche, y sabia cuales eran los productos que Morgan tenia a punto de agotarse porque le había comprado los nuevos. Esperaba que al Mayordomo no le importara esperar un rato.
Al final no tardo tanto como esperaba, había optado por un simple peinado con trenzas inspirado en juego de tronos. Con pasos cortos ando evitando tambalearse hasta llegar al coche donde la estaba esperando el que supuso seria uno de los miembros del servicio de la mansión Wayne. El cual hizo un pequeño gesto de alzar las cejas al notar su torpeza con los tacones, le abrió la puerta del asiento trasero donde se acomodo nerviosa y con las manos sudorosas.
Cuando llegaron el sirviente le abrió la puerta indicándole que se dirigiera a la biblioteca de la mansión. Que allí la estaba esperando, Gwen le dio las gracias con voz temblorosa y se encamino con pies aun mas tembloroso temerosa de estamparse contra el suelo.
Cuando llego lo encontró en un rincón al fondo leyendo un libro. Gwen casi se cae cuando lo vio, vestido de príncipe con un traje de diseño similar al suyo con colores a juego y un antifaz que se cernía en forma de corona.
-Sabía que te quedaría bien.-guiño un ojo alegre.
-¿Por… porque has hecho esto?-estaba temerosa de que en el fondo todo fuera una treta mas para humillarla.
-Te podrás imaginar que muchas chicas insistían en ser mi pareja, así que me invente que ya tenia pareja para esta noche.-le ofreció un brazo.-Tenía pensado ir con una amiga de confianza pero resulta que esta noche tenia que ocuparse de un trabajillo.
Se encaminaron en dirección a la sala de baile donde todos los invitados se encaminaron con diversos disfraces de cuentos de hadas abundando los trajes de princesas pero pudo divisar un par de hadas, brujas e incluso una mujer con unos preciosos ojos verdes que vestía lo que parecía ser un disfraz del gato con botas a juzgar por su antifaz y cantoso calzado que le guiño un ojo a Dick con una sonrisa torcida, guiño que le devolvió sonriente.
-Cuando dijiste que no vendrías me extraño muchísimo porque el día anterior había visto la confirmación de tu tía.-continuo explicando-Así que cuando volví la comprobé. Como sabrás solo me encontré su nombre y el de su hijo, y empece a preguntarme las mil y un razones para las que no podrías ir. Y parece que acerté con la simple idea de que fue a causa de una horrible naturaleza humana.
-Yo….-no sabia que decir.
-Si no quieres hablar del tema no insistiré.-entraron en la sala iluminada.-Pero pensé que quizás te interesaría este baile de cuentos de hadas, recuerdo que a los pocos días de que lo hiciéramos público te enfrascaste leyendo los volúmenes recopilatorios de cuentos. Y en conclusión, yo necesitaba una pareja que no me acosara, y tu deseabas poder venir así que lo hable con Bruce y le pedí a Alfred que se encargara de llevarte el vestido y recogerte. Ademas, así tenia un excusa para poder hablar contigo.
Levanto la cabeza para mirarlo a los ojos aun con los tacones era mas bajita que el, parecía que aquel detalle le hacia gracia. 
-¿Por eso me tomaste de mi cómoda nuez y me trajiste hasta aquí en aquel nenúfar, Señor Sapo?-vio como Dick abría los ojos de la sorpresa y se carcajeo ante su comentario.
-Muy buena referencia a Pulgarcita.-señalo con la cabeza hacia algún lado al azar.-Creo que la vi antes por ahí acompañada del príncipe de las hadas.
Llegaron a la sala de baile donde se separaron lo justo para que el la saludara con una reverencia que ella correspondió antes de que empezaran a bailar siguiendo el ritmo de la música. Disfrutando de lo que parecía el comienzo de una noche sin fin.
En lo que llevaban la noche no se habían apartado el uno del otro ganando miradas curiosas de los otros asistentes preguntandose quienes serian la pareja de jóvenes, bromeaban sobre algunos disfraces que eran tan exagerados que alcanzaban lo ridículo y de varios libros que habían leído ya fuera para las clases o por placer. Solo se separaron cuando Gwen necesito ir al baño, lo que le llevó más de lo que creía ya que tuvo que dar un rodeo al reconocer a su tía Morgan a lo lejos.
Lo que la llevó a un encuentro con uno de los invitados, aunque por algún motivo no podía recordar el personaje del que estaba vestido, Todo era neblina por la idea en su cabeza de que tenía que estar de vuelta en casa antes de las doce.
-¿Volver?-Dick parpadeo algo extrañado-¿Tan pronto?
-Tengo tareas que hacer en casa todavía.-respondió.-Ademas no quiero arriesgarme a encontrarme con mi tía Morgan y me reconozca.
-Te sorprendería lo que puede hacer un antifaz.-bromeo coqueto.-Y si es lo que quieres avisare a Alfred.
No tardo mucho en cumplir su petición, encontrándose en el mismo coche de vuelta al ático en el que vivía con sus parientes. Siendo consciente de las miradas que el mayordomo le echaba por el retrovisor.
-Apenas son las once señorita Drayce, ¿segura que quiere volver?
Asintió, sabia que estaba desperdiciando una oportunidad única, pero tenía cosas que hacer, tenia que estar a tiempo. A las doce…
Se llevo una mano a la cabeza al sentir la migraña, mejor no pensar demasiado en todo lo que le esperaba. Se apeo del coche despidiéndose con un gracias y apresurarse en llegar. Se cambio, escondiendo el vestido en la bolsa donde guardaba su funda nórdica en verano y los zapatos dentro de la caja en la que tenia las pocas cosas que su tía Morgan le había permitido quedarse de su vida anterior a vivir con ella.
Cuando oyó a los lejos las campanadas de la iglesia del barrio que anunciaban que eran las once y media todo en ella se volvió borroso, con solo un pensamiento en mente. Llegar a la iglesia subir a lo mas alto y esperar…
Ya eran casi las doce cuando llego a lo alto de uno de los pináculos de la iglesia, Sin ser consciente de lo que pasaba a su alrededor con solo una música sonando en su cabeza. 
DONG
Las campanadas de la medianoche empezaron a sonar.
DONG
 Se descalzo, pero solo un pie.
DONG
Subió al bordillo.
DONG
Con la mirada y la mente vacías se lanzo al vació.
DONG
Como le habían ordenado.
DONG
Porque ella seria la primera de los nuevos cuentos
DONG
Así lo quería el sombrerero.
DONG
Pero algo la atrapó a un a medio camino
DONG
Y voló o eso le parecía en los brazos de alguien.
DONG
Se detuvieron.
DONG
-¡Gwen!-la llamo una voz
DONG
Cerró los ojos desmayada.


-….hay otras chicas en el mismo estado que su sobrina.-fue lo primero que oyó Gwen cuando empezó a recuperar el conocimiento.-Todas muchachas jóvenes que asistieron al baile. 
El baile…
-Seguramente manden a alguien a que la revise cuando vuelva en si, no vaya a ser que intente hacer lo mismo cada medianoche.-continuó la voz.
Medianoche.
-Fue una suerte que Nightwing salvase a la chica, señora Fay. Y si me disculpa me tengo que ir a comprobar el estado de las otras victimas.-se despide la voz.-Volveré para interrogar a su sobrina cuando el medico me diga que esta en condiciones
Fue cuando los pasos del hombre se alejaron que su cerebro empezó a comprender y a recordar a borbotones escenas sueltas. La invitación al baile. El vestido de Cenicienta regalado por Dick Grayson. El poco tiempo que estuvo en la celebración. Su vuelta a casa.Que casi se había suicidado por la orden de alguien, pero había sido salvada por uno de los vigilantes de Gotham. 
Y ahora su tía Morgan lo sabía todo. No tenia sentido huir porque sabía que su corazón la delataría estando monitorizado como estaba. Abrió los ojos cuando oyó la puerta abrirse.
La mujer de cabello negro recogido pulcramente en un moño con un vestido de oficina clavó sus ojos verdes en ella como si viera a algo que deseaba aplastar.
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-Así que estas despierta.-dijo ocupando una silla que había al lado de la cama.-Supongo que no pasarás demasiado tiempo ingresada entonces, aunque el Hospital Wayne cubre los gastos de las víctimas de los villanos de Gotham no me hace gracia tener que venir hasta aquí.
Gwen no dijo nada, sabia que si su tía hubiera tenido que pagar un solo centavo la hubiera desconectado sin vacilar.
-Imagínate mi sorpresa, Gwendoline, cuando en medio del baile recibí una llamada de la policía diciéndome que mi querida sobrina había intentado suicidarse.-entrecerro mis ojos.-Mi primer pensamiento fue cómo podía haberse ocurrido hacer semejante cosa para humillarme delante te toda la élite de la ciudad.
Esta vez Gwen no intento ocultar sus lágrimas, lo único que le importaba a su tía era el que dirían si hubiera fallecido cuando ella estaba disfrutando una noche en sociedad.
-Pero luego me entero….-se inclinó a su altura y le hablo aun mas fríamente.-Que en realidad no eras consciente de tus actos, que habías sido hipnotizada por el sombrerero. El cual, al parecer logró colarse en el baile de Bruce Wayne.
Sabía lo que venía.
-Yo les dije que era imposible, que mi dulce y responsable niña había decidido quedarse en casa estudiando para un examen en lugar de asistir.-Gwen ni se pregunto como se habían creído los oficiales la supuesta muestra de afecto.-Pero la policía decidió registrar mi casa.
Sentía las palabras mas frías y mas apuñalantes a medida que se acercaba a lo que su tía quería tratar.
-¿Y sabías que encontraron Gwendoline? Claro que lo sabes.-llevo las manos a su bolso.-Encontraron oculto un precioso vestido de Cenicienta.
Abrió su bolsa y saco uno de los zapatos que Gwen había llevado.
-Te deje muy claro que no podías ir. Y me desobedeciste.-notaba la ira contenida.-Y encima me has robado.
-Yo no te he robado.-fueron sus primeras palabras, débiles y roncas.
-¿A no? El vestido según dicen esta hecho a mano. Aunque te lo hubieras hecho tú misma las telas no son precisamente baratas y menos semejante cantidad. Por no hablar de esto.-mostró el zapato.-Son de una colección de Dolce & Gabbana descatalogada que puede llegar a los mil dólares en tiendas. Dime, Gwendoline. ¿De donde sacaste el dinero?
-Fue un regalo.-logro decir.
-¿Un regalo? ¿De quien? ¿De tu hada madrina?-se burló apartándose.-No mientas, nadie en su sano juicio le regalaría algo a una huérfana como tu, que lo mejor que sabe hacer es tener la nariz enterrada en libros.
-Muchas gracias por cuestionar mi cordura señora Fay.-dijo una voz que hizo que ambas mirasen hacia la puerta.
Dick Grayson habló en tono amable y suave pero su mirada mostraba ira mientras clavaba los ojos en Morgan. Las manos que portaban un ramo de flores  se veían tensas.
-Si no le importa me gustaría estar a solas con su sobrina.-dijo casi como una orden.-Y deje el zapato, como ya he dicho yo fui quien le regaló en disfraz de Cenicienta.
Pálida como un fantasma al ver al heredero Wayne, la tía de Gwen hizo lo que le pidieron y abandonó la habitación. Dejando un la sala llena de un aire tenso. Dick se encaminó hacia ella hasta la silla donde Morgan había estado antes pero no se sentó.
-He venido a disculparme.-dijo mirándola ahora con una mirada triste.-Se suponía que debía de disculparme por hacerte ir al baile y haber sido una víctima del Sombrerero; pero supongo que también debo disculparme por la situación con tu tía.
-No tienes porque…-logró decir.-No sabias lo que iba a pasar. Y respecto a mi tía…
Respiro hondo era la primera vez que lo diría en voz alta.
-Siempre es así conmigo.
-¿De veras?-noto la sorpresa e ira en aquellos ojos azules.
-Mi padre era su primo, y ella reclamó mi custodia cuando el y mi madre fallecieron. Pero desde el primer día no para de hacerme saber que solo soy una simple huérfana que tiene que estar agradecida de su enorme amabilidad.-contó sintiendo más lágrimas en su rostro.-No se porque se molesto en ser mi tutora legal si me trata así.
-Tu herencia.
-¿Que?
-¿No lo sabes? Tu padre era un simple catedrático, pero tu madre era la heredera de varias antigüedades que reposan en varios museos.-explicó Dick.-Solo tu puedes reclamarlas y hacer lo que quieras con ellas cuando cumplas la mayoría de edad.
-¿Cómo lo sabes?
-.Bueno…-noto como se sonrojaba y se le trababa la lengua.-Un par están en el museo de Gotham. Y debo de admitir que investigue un poco.
Entonces era eso, recordaba que su tía le dijo que cuando cumpliera los dieciocho tendría que hacer frente a mucho papeleo para reclamar lo que quedaba de sus padres. No sería de extrañar de que tuviera preparado un documento en el que le entregaba todas las antigüedades, Gwen firmaría lo que fuera con tal de alejarse de Morgan y su hijo.
Oyó a Dick caminar por la habitación y lo vio colocando las flores en un jarrón cercano a la ventana, donde recibirán suficiente luz.
-Puedo hablar con Bruce para que le pida a su abogado que prepare tu emancipación y revise cualquier documento.-dijo sin mirarla.-Podrías reclamar tu herencia sin que Morgan Fay le ponga un dedo encima a nada, podrías irte y alejarte de ella todo lo que quisieras y empezar una nueva vida e ir a la universidad que desees.
La universidad… Gwen quería estudiar historia pero siempre supo que su tía no pagaría nada después del instituto. Y seguramente tendría que conformarse con un grado que se sacaría a duras penas en algún centro de estudios de mala muerte mientras hacía malabares para sobrevivir. Pero ahora podría estudiar sin preocuparse de todo aquello.
-Podría limitarme con una orden de alejamiento para ella y Morgen.-se limitó a decir.-No tengo necesidad de irme de Gotham, su universidad tiene un programa de Historia que bastante interesante. O eso dicen los panfletos que nos dieron hace dos semanas en la charla ostentativa.
Dick se giró sorprendido al oírla decir que no se iría.
-Además, seguramente tenga que quedarme cerca por la investigación.
-Tienes razón.-se acerco esta vez tomando el zapato y sentándose en la silla.-Ademas ¿que clase de final seria si Cenicienta se fuera a vivir a otra ciudad lejos del príncipe?
Poso el zapato sobre su regazo y Gwen lo tomo con sus propias manos. Solo había algo que pudiera decir en aquella situación.
-En el cuento original de los hermanos Grimm los zapatos eran de oro. ¿Lo sabías?
-Me base en la versión de Charles Perrault.-se defendió Dick con una sonrisa.-Me pareció lo adecuado para alguien con raíces francesas.
Gwen ni se molestó en preguntarse cómo es que lo sabía. 

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