
Gwen dio un bote cuando oyó el tono de llamada de su móvil, desacostumbrada a que alguien que no fuera Cass contactara con ella. Descolgó el aparato con el ceño fruncido al ver el número privado.
-Dígame.-respondió.
-Gwen …-Se sorprendió al reconocer la voz de Dick al otro lado pero sonaba raro.-Mi piso… ¡Ahora!
-¿Estas bien?-pero no había terminado cuando la línea se le corto.
Miro durante un segundo la pantalla del móvil antes de apresurarse a cambiarse. La respiración de Talon sonaba pesada y su voz estaba pastosa, como si le costará respirar.
Tenía que haberle pasado algo grave.
Llegó al apartamento y abrió con la llave que le había dado hace un par de días, el piso estaba a oscuras y no se oía nada salvo la ducha a lo lejos.
-¿Dick?-Se acercó a la puerta del baño sin poder ver nada en la penumbra.-¿Estás ahí?
En un momento Gwen se vio atrapada entre el suelo y el cuerpo empapado del mencionado, estaba pegado a ella con los labios recorriendo su cuello y una enorme y dura erección contra su pierna.
-Crei que ya no vendrías…-logro decir con una voz que solo le había oído cuando estaba dentro suya.
No pudo evitar que sus caderas se alzarán contra el ante aquello. También sintió como empezaba a humedecerse, su cuerpo respondía ante la situación de la manera que sabía.
-¿Que paso Richard?-Logro decir con voz ahogada mientras una mano mojada se introducía bajo su ropa buscando sus senos.
-Necesito estar dentro tuya, Gwendoline.-froto su miembro contra su muslo al mismo tiempo que su mano derecha la masajeaba.-Ya…
La beso hambriento, devorándola como si fuera un manjar de los dioses; sus dedos la pellizcaban con tal placentera fuerza que a Gwen no le extrañaría si se le quedaba erecto para siempre. Ella intentó desnudarse pero era imposible con el peso y el cuerpo de Talon tan pegado a ella que parecía que quería penetrarla sin molestarse en apartar la ropa.
Pero que equivocada estaba, no supo de donde saco el cuchillo pero cuando se apartó dejándola respirar corto su camisa con sujetador incluido. No tuvo tiempo a quejarse puesto que alzó sus caderas para abrirle el vaquero con tal brutalidad que el botón salto y se cargó la cremallera, otra vez volvió a pasar el arma rasgando las prendas has mostrar su húmeda entrada esperando atención.
-Perfecto.-fue lo único que dijo antes de enterrar su rostro en ella abriéndola totalmente de piernas.
La lamió, la beso, la mordió haciéndola gritar desde el principio. Aquello no era como el fuego que solía propagarse entre ellos, no. Era un incendio bestial descontrolado, que sacaba lo más animal de ambos; Gwen solo podía pensar en lo mucho que deseaba que entrara en ella y la marcará con su semilla, no solo su interior, quería empaparse en ella, quería su olor impregnado en cada centímetro de su ser.
No tardó en correrse con aquella imagen mental y sus manos enredadas en el cabello azabache enterrando su rostro entre sus piernas.
Dick alzó el rostro con los ojos oscuros como nunca por las pupilas dilatadas por le deseo, alzó una de sus piernas para penetrarla de una estocada que la lleno entera y la hizo volver a gritar, las embestidas eran salvajes y sin delicadeza alguna pero a Gwen no le importaba nada su mente estaba en blanco.
Sus caderas se movían siguiendo el ritmo frenético y alzaba el pecho ofreciéndose para que lo devorase como había hecho con sus labios y su feminidad. Y vaya si lo hizo, Gwen no sabía cómo no había nadie llamando a la puerta sus gritos eran lo único que oía junto a los fuertes gruñidos del Talón.
Volvió a venirse otra vez, con el nombre de su amante en los labios para inmediatamente sentir como él llenaba su interior. Se separó quedando no arriba a su derecha mientras recuperaba el aliento.
-Esto es solo el principio…-logró decir Dick.
La tomó del rostro para volver a besarla como antes. Pasaría la noche en vela
Todo se calmó después de cinco veces más, Gwen no supo como pudo estar tan activa en todas las secciones con solo dos minutos de descanso como máximo entre una y otra. Pero aún más raro era como la erección de su Talon no bajo en ningún momento. Se pasó todo el día durmiendo, recuperando fuerzas, cuando despertó la luz del atardecer llenaba el loft y Grayson repartía besos por todo su cuerpo centrándose especialmente en todas las marcas que había dejado en ella.
-Buenas tardes, alteza.-le susurro con sus labios rozando su oído.-¿Tienes hambre?
Se limitó a asentir pues le dolía la garganta a horrores y no se veía capaz de hablar ni de moverse. Como otras veces, el moreno le dio de comer a la vez que le explicaba la razón de su estado la noche anterior; Gwen no pudo evitar preocuparse por Cass all saber que Todd había sido afectado también por la extraña exposición a las feromonas, pero sus pensamientos se disiparon cuando al terminar Grayson la cargo para llevarla a la bañera ya preparada donde los dos pasaron el comienzo de otra noche mientras el agua y las sales se llevaban los restos de la anterior.
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