5 dic 2018

Día 3

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Erika intentaba controlar su respiración, al mismo tiempo que intentaba calmar los latidos de su corazón. Algo difícil cuando tenía los dedos de Wally rozándola con gestos suaves, pero profundos, mientras devoraba su cuello.
Quería entregarse a esas sensaciones, lo deseaba con todo su ser. Pero una parte de ella temía lo que pasaría cuando la velocidad del pelirrojo tomara parte. Aunque fuese algo que ya había pasado con anterioridad. Con ropa de por medio, eso si.
-¿Estas bien?-Pregunto Wally notando su tensión.
-Solo… necesito que vayas mas…-se mordió el labio.
-¿Despacio?-sonrió cuando la vio la asentir.-Por ti seré una tortuga esta noche, babe.
Le dio un beso en la sien y se mantuvo ahí mientras su mano volvía a acariciar sus muslos. Poco a poco Erika se fue animando a deslizar sus manos por la piel tecleando los hombros salpicados de pecas, acariciando los abdominales maravillada por su tacto.
-¿Lista?-Le pregunto en un ronco susurro.
Erika se limitó a asentir con la boca seca mientras se colocaba encima de Wally, para aquella primera vez era mejor que ella llevara el ritmo hasta que se acostumbrara a la velocidad en aquellos momentos tan íntimos. Se abrazó a su cuello clavando su mirada en la suya, verde esmeralda con dorado amarillo. Soltó un gemido de sorpresa al notar la caricia de su miembro en la entrada.
-Ahora te toca a ti, Erika.-le susurro mientras apartaba los mechones​ de su rostro.
Asintió y empezó a descender lentamente, intentando no apartar la mirada por mucho que quería echar la cabeza hacía atrás mientras centímetro a centímetro Wally llenaba su interior. Ambos soltaron un gruñido contenido cuando estuvo totalmente dentro de ella.
-Ni en… mis mejores.. sueños.-Wally empezó a repartir besos por su rostro, cuello y clavícula.-Se siente… mejor de.
.. lo que… imaginaba.

También era mejor que todo lo que ella podría haber soñado, aquella sensación de tenerlo dentro que no solo la llenaba físicamente. Empezó a moverse en un ritmo lento, que crecía junto a los sonidos que salían de sus labios y el agarre que sentía en su pierna. El esfuerzo de su pelirrojo para controlarse.
No le parecía bien, estaba limitando no solo el placer de el, si no el suyo también. Erika estaba segura de que alcanzaría las puertas del cielo si lo dejaba acelerar las cosas.
-Wally, darling…-Susurro en su oído entre gemidos sin parar de moverse.-No te contengas… Por favor.
Wally no se movió pero si aflojo el agarre de sus dedos mientras se abandonaba al placer que ella le está brindando y empezaba a vibrar poco a poco. Y tal como había imaginado aquello la volvió loca, acelerando el ritmo e intentando enterrarlo lo más dentro posible de ella. Y cuando Wally metió su mano entre sus cuerpos pudo ver las estrellas.
El orgasmo la alcanzó como un rayo, haciéndola arquear la espalda y soltar un largo gemido mientras el pelirrojo empezaba a devorar con lujuria sus senos para luego correrse con un profundo gruñido que parecía más animal que humano. 
Se dejo caer en el pecho de Wally teniendolo aun dentro suya, agotada. Dejo que los latidos y las caricias la arrullaran hasta que alcanzo el mundo de los sueños.  

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