
-Aún no se que he hecho para merecer esto…-murmuró Wally probando la resistencia de las esposas.
-Tienes que aprender a tener las manos quietas, darling.-murmuró la morena mientras le bajaba los pantalones.
-Puedo soltarme…
-No, no puedes.-Erika sonrió para sí mientras se sentaba en su regazo.-Le pedí las esposas a Barbara.
Se aguanto una carcajada cuando el pelirrojo masculló al ver que eran las esposas para metahumanos.
-Eso es juego sucio.-frunció el ceño para mirarla con mala cara.
-No, esto es juego sucio.-empezó a moverse hincando las caderas contra él.-Y créeme pensé en cosas peores
Wally se mordió el labio mientras se limitaba a dejarse hundir en el sillón. Decidido a dejarse hacer pero sin soltar ningún sonido, aún cuando vio como la morena se separaba de él y se ponía de rodillas con claras intenciones.
Respiro fuertemente de la nariz al sentir las manos sobre el para empezar a masajearlo muy lentamente, una manera tortuosa para el; deslizando la mano de arriba a bajo por su miembro. Cuando consiguió que soltara un jadeo empezó a deslizar la lengua como sobre el como si fuera un helado.
Alargó la tortura hasta límites insospechados, cuando estuvo a punto de correrse Erika se separó de él y lo hizo tumbarse de un empujón para colocarse encima y empezar a montarlo. Lenta y profundamente. Sin apartar los ojos de el profundizando las estocadas mientras soltaba deliciosos gemidos. Wally estaba lamentando con todo sus ser las esposas, si no fuera por estas podría agarrarla para poder acelerar el proceso.
Cuando por fin pudo terminar acabo extasiado y con dolor en las muñecas, pero aun así había valido la pena. Tendría que robarle las natillas mas a menudo.
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