5 dic 2018

Día 5

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-Chissst.-Wally llevó un dedo a sus labios, al poco oyeron unos pasos de alguien pesaba cerca de allí.
Se quedaron totalmente quietos y controlando su respiración como tenían por costumbre debido a las misiones aunque aquella fuera una situación totalmente diferente. Soltaron un suspiro de alivio cuando los pasos se fueron alejando.
-Ya se ha ido.-se aseguró Erika cerrando los ojos notando como las leves vibraciones del ruido de las pisadas se disipaba.
-Deberíamos buscar un sitio mas seguro.-murmuro Wally mientras ella volvía devorar su cuello.-O al menos alejarnos mas del pasillo donde duerme la mitad de tu familia.
-Ni hablar, tenemos que estar lo suficientemente cerca para que puedas volver inmediatamente..-la morena hinco la rodilla entre sus piernas haciéndole soltar un gruñido ahogado.-Una cosa es mi madre viendo que no estoy y otra mi padre dándose cuenta que faltas tu.
-Bueno terminemos esto rápido.-soltó el pelirrojo llevando las manos a sus pantalones para empezar a sacarse su miembro erecto.
-De la manera que mejor se te da.-rio Erika guiñándole un ojo para luego deslizarse para acabar de rodillas con sus manos sobre el.
No otra vez no.”pensó Wally, aunque le encantaba lo que esas manos junto a los dulces labios de su chica podían hacer siempre acaba sin energía, justo lo que más necesitaba en sitios como ese.-Tienes un fetiche raro con chupármela donde nos puedan pillar.
La morena se limitó a encogerse de hombros antes de deslizar la lengua sobre su hombría mientras su mano subía y bajaba a buen ritmo, haciendo que tuviera que apartar sus manos para taparse la boca y evitar cualquier sonido.
-Con lo que me encantan tus gemidos darling.-se quejó en un tono lastimero mirándole fijamente para empezar a lamer como si se tratase de un helado.
No tardó en empezar a aumentar el ritmo e intercambiar las lamidas por besos y leves mordidas mientras sus manos pero sin acercarse al glande, lo estaba torturando.
-Ah, babe… por favor…-dijo entre dientes mientras llevaba una mano a su nuca para indicarle donde quería la atención.
Erika se dejó guiar e inmediatamente se introdujo su miembro en la boca con un ritmo continuo e intenso que nublaba la vista del pelirrojo, el cual enterraba cada vez más los dedos e la melena azabache dejándose caer en las delicias de aquellos labios recorriendo su longitud mientras las manos masajeaban sus testículos casi al mismo ritmo.
Se corrió con un gruñido, derramando toda su esencia dentro su boca para después dejar caer su peso sobre la pared extasiado. La morena no tardo en levantarse y asegurarse de colocarle  bien la ropa mientras repartía besos por su mandíbula.
-Te veo mañana, Darling.-susurro con un último beso en sus labios para salir del armario de la limpieza y dirigirse al dormitorio que compartía con su madre.

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