
-¡Hey!-exclamó Wally cuando la morena saltó encima suya llenándole de besos.-Yo también te extrañe.
Dos semanas alejados por una misión de infiltración, dos semanas sin poder siquiera comunicarse, dos semanas sin poder sentir el calor el uno del otro. No había tiempo para rodeos. Erika solo dejo de besarlo para quitarse la camiseta que llevaba y mandarla volar a algún rincón del dormitorio, deseosa de la piel del pelirrojo.
-Fuera los pantalones.-ordenó mientras hacía lo mismo.-Te quiero dentro.
-Si, Ma’am.-le encantaba cuando se ponía así.
La morena se puso a cuatro patas en el suelo mostrando su entrada húmeda impaciente de el. Wally se coloco tras de ella mientras se desabrochaba los pantalones, masajeandose el miembro antes de entrar en ella disfrutando de la estrechez que había añorado esos catorce días.
Empezó a moverse lentamente sin cesar embistiendola suavemente, Erika empezó a seguirle el ritmo necesitada de más, gimiendo sobretodo cuando sintió las conocidas recorriendo cada curva en una apasionada caricia de la cual era adicta.
-Así, darling, así.-jadeo alzándose sobre sus rodillas pegando su espalda al trabajado torso.
Gesto que Wally aprovechó para enterrar una mano entre sus piernas mientras la otra la sujetaba contra él y empezaba a devorar su cuello. Consiguiendo más de aquellos sonidos que le encantaban además de que el agarre de su interior se volvió más intenso. Consiguiendo que la velocidad aumentará junto a sus gemidos.
Cuando terminaron se dejaron caer en las frías losas sin separarse, Erika rio de las cosquillas que le hacia el pelirrojo mientras llenaba su espalda de besos.
-¿Otra ronda?-pregunto tras darle un mordisco juguetón.
-Y las que quieras…
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