
Era raro que enfermara, y aun era mas raro que pillase una enfermedad de escamas. Estaba horrible, daba un aspecto nauseabundo; ni el depredador más hambriento se acercaba a ella con su aspecto y edor. Erika se había ocultado en una cueva submarina a varias leguas alejada de la base; no quería que nadie la viese en ese estado, el nayade no paraba de reírse de ella y no soportaría que su vampiro la mirase asqueada.
Claro que no contaba con que dicho chupasangre apareciese como salido de la nada delante suya. Soltó un chillido agudo por la sorpresa y nado hacia atrás pero pudo ver la mirada de enojo y preocupación en los ojos verdes antes de ser arrastrada por hasta alguna playa desierta.
Se encogió mientras tomaba forma humana, intentando cubrirse todo lo posible. Hasta en esa forma la enfermedad que tenía era visible, la piel despellejada por todo su cuerpo.
-¿Así que por eso estabas escondida?-la observó con ojo crítico.-¿Por que no fuiste a ver a la bruja?
No dijo nada, se acurrucó aún más intentando ocultarse toda.
-Supongo que esos son un “si” y un “no”.-pasó a sentarse a su lado.-Así que me imagino que sabes lo que te pasa.
-Es por nadar en aguas contaminadas.-se podía palpar el odio en su voz.-Malditos humanos…
Wally rodeo sus hombros con un brazo y le dio un beso en la sien como para consolarla. Se quedaron así hasta que la luna estuvo en su cenit.
-El pozo de sanación podría hacerse cargo de esto en unos minutos…-murmuró sin soltarla.
-No quiero que me vean así…-ocultó su rostro en sus rodillas.-Estoy horrible.
-Estas enferma, y aun asi sigues teniendo los ojos mas preciosos que he visto nunca.-la obligó a mirarle para empezar a besarla apasionadamente.
Se dejó embriagar por los besos y las caricias, dejando que los labios vagaran por todo su cuerpo produciéndole cosquillas cada vez que sentía el roce de los colmillos. Todo mientras susurraba palabras sobre lo hermosa y deliciosa que era.
Soltó un largo gemido de placer cuando sintió los labios e incisivos en su intimidad, besando los pliegues mientras la saboreaba.Sabiendo que se moría por morderla debido a cómo sintió los dientes crecer contra ella y como la lengua empezaba a saborear sus fluidos como si fuera ambrosía.
Bien sabía que el vampiro adoraba beber su sangre cuando la follaba, y más si podía especiarla con el sabor de los líquidos que fluían de su feminidad.
No podía pensar con claridad, sus instintos gritaban por tenerlo dentro de ella y que la llenara con su semilla, pero a la vez no quería que parase en ningún momento momento. El calor en ella crecía y crecía hasta que el orgasmo la azoto con brutalidad.
-Eres hermosa y sabrosa…-repito cuando subió hasta su cuello para darle pequeños besos.-En mas de un sentido…
La mordió al mismo tiempo que entraba en ella. Sería una larga noche.
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