
-Vaya, vaya.¿Qué tenemos aquí?-Erika sonrió torcida cerrando la puerta del dormitorio.
Habían decorado la habitación para la ocasión; pesadas cortinas, no solo en las ventanas, un escritorio de madera con mapas marinos y demás parafernalias. Por no hablar de las prendas que llevaban.
-Mira que intentar amotinarte.-se sentó cruzada de piernas y tomo un trago del te que había en una botella que hacía de ron.-Estoy muy decepcionada, contramaestre.
-Si usted lo dice capitana.-Wally la miró con una sonrisa desafiante mientras se mordía el labio.
-Siempre hiciste bien tu trabajo, West.-levantó una pierna hasta alzar su barbilla con la punta de la bota.-Seria una pena tener que prescindir de tus habilidades.
-Seguro que se le ocurre un castigo eficiente, capitana-dejó vagar la mirada hasta lo que había, o más bien no había, bajo aquella corta falda de volantes.
No pudo evitar lamerse los labios mientras daba gracias por la poca tela de aquel disfraz, seguro que Erika también estaba agradecida por la camiseta desabrochada y los pantalones ajustados que le había hecho ponerse para aquella fantasía.
-Bueno…-sonrió apoyando el rostro en su puño.-¿Porque no te arrastras hacia aquí?
Hizo lo que le ordenó, acercándose a ella hasta que lo tuvo a su alcance y lo tomó de los cabellos para hacerle alzar el rostro. Encontrándose con una mirada cargada de deseo en aquellos ojos amarillos.
-Tan prepotente… Aun a sabiendas que podría hacerte andar por la tabla.-llevo su otra mano a su rostro pasando el pulgar por sus labios.
Se agacho, dándole un húmedo y dominante beso en el que lengua y dientes hicieron notar su presencia en el. Wally no pudo evitar soltar un jadeo ante aquello cuando la morena se separó después de morderle el labio inferior.
-Aunque antes voy a divertirme un poco contigo…-se levantó y lo obligo a hacer lo mismo hasta guiarlo hacia la cama donde lo obligó sentarse.
Vio cómo el pelirrojo tragaba saliva mientras ella se sentaba a horcajadas encima suya para empezar a desabrocharle el resto de los botones hasta dejar el torso al descubierto. Erika se relamió mientras dejaba las manos vagar disfrutando del tacto de los músculos bajo sus dedos y de los suspiros de Wally. Empezó a moverse contra la percatable erección notando como empezaba a humedecerse deseosa de tenerlo dentro de ella.
-¿Y bien, contramaestre?-lo tomó del rostro y sintió cómo se derretía por el deseo que veía en aquellas esmeraldas.
-Por favor…-suplicó con voz ahogada.
-¿Por favor que?
-Por favor… déjame estar dentro suya, capitana.-alzó las caderas contra suya para dejar clara su necesidad.
-Perfecto…-murmuró llevando las manos a los nudos de su pantalón para liberar los 15 centímetros de carne para guiarlo a su feminidad.
Soltó un gemido cuando lo sintió dentro suya y empezó a moverse sujetándose a sus cabellos clavando la mirada en el. Perdiendo su sombrero en el proceso pero sin darse cuenta debido a la ola de placer que crecía en ella.
Llegaron juntos al clímax, Wally se dejó caer en la cama arrastrándola con el para que la morena empezará a devorar la piel expuesta mientras seguía moviéndose.
-Voy a dejarte seco…-logro escuchar entre los jadeos.
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