5 dic 2018

Día 27

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-Te lo dije.-Wally le dio un golpecito en la nariz con el metro.-El colchón es demasiado grande.

Erika se mordió la lengua de mala gana, bastante habían discutido en la tienda para seguir ya en casa. Si aquello que tenían se podía llamar casa, apenas tenían muebles. Se dejó caer de mala gana sobre el colchón, que seguían teniendo en el suelo.
-Estas mosqueada.-se sentó junto a ella.
-Estoy mosqueada con los suecos.-gruñó de mala manera.
-Podríamos aprovechar esa ira.-el pelirrojo mostró una sonrisa torcida.
-A mi me huele más bien  a que quieres usar el sexo para convencerme de dejarte elegir los muebles.-murmuró la morena mientras empezaba a repartir besos por su cuello.
Soltó un grito de sorpresa cuando la giró de golpe y se coloco detrás suya y pasó a usar los dientes contra ella.
-O quizás que tengo mucho estrés y ni siquiera hemos avanzado en nada.-le dio un tirón del lóbulo de la oreja consiguiendo que soltara otro gemido, esta vez de placer.-Lo que significa volver a ese infierno…
Erika se agarro fuertemente a las sabanas mientras se dejaba hacer consciente de que seguramente le dejaría más de una marca. Alzo las caderas y empezó a restregarse contra el notando como crecía la erección contra ella, para que en menos de un segundo descubrir que la había desnudado de cintura para abajo  usando su velocidad a su favor.
-Así que tienes ganas de jugar…-le dio un azote que le hizo soltar un jadeo de placer.-Pues a jugar.
Se alejo de ella y le hizo separar aun mas las piernas para poder besar, lamer chupar y morder el interior de sus dos muslos marcándolos sin acercarse a su intimidad caliente y humedad por la expectación y el deseo.
-Da…. darling…-logro decir entra jadeos Erika con un tono suplicante y con la vista casi en blanco.-…por….por favor….
-¿Podré elegir el dormitorio?-gruño contra para luego morderle una nalga.
Maldito fuera.
-Si, podrás.-estaba demasiado impaciente.-¡Haz lo que quieras, pero fóllame de una vez West!
-Si, Mad’am.-casi podía ver la risa divertida y ganadora del pelirrojo mientras decía esas palabras.
Pero Wally entró de golpe, sin haber tocado esa parte de ella ni una sola. Empezó a moverse inmediatamente a un velocidad sobre humana mientras volvía a enterrar su rostro en su cuello y una de sus manos se colaba bajo su camisa y empezaba a masajear de una manera ruda, pero bastante placentera, uno de sus pechos. Los gritos de la morena era lo único que podía oírse, ahogando el sonido de los muelles pero acompañado del leve zumbido de la vibración.
Quizás estuvieran así, solo dos o tres minutos pero fue suficiente para que los dos terminaran con un intenso orgasmo. Y que Erika apenas pudiera ser consciente de lo que pasaba a su alrededor con solo una idea en mente.
-Otra vez…-logró murmurar cuando recupero el aliento girando el rostro lo suficiente para que uno de sus ojos lo mirase fijamente con obvio deseo.
-Deberíamos discutir mas…-fue la respuesta de Wally mientras la volvió a girar para que esta vez pudieran ver el rostro del otro.

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