5 dic 2018

Día 21

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-Voy a ducharme.-declaró la morena cuando ya habían terminado de meter la ultima caja.-Después podríamos ordenar esto.

-Te acompaño.-el pelirrojo no tardó estar frente a ella con los artículos necesarios.-¿Que? Así ahorraremos agua y estrenamos como debe ser la ducha.
Erika no pudo evitar  imitar aquella sonrisa torcida, a pesar de que llevaban semanas trabajando en convertir ese piso en un hogar para los dos aquella seria la primera noche que pasarían allí. Y sin duda Wally tenía ganas de empezar con la celebración.
-Mientras no se quejen los vecinos…-río antes de besarlo para después dirigirse los dos al baño.
No tardaron en meterse en la ducha entre risas, besos y caricias. Dispuestos a relajarse un poco con el efecto que el agua caliente y el jabón haría a sus cuerpos. Centrándose en enjabonarse el uno al otro con claras intenciones, algo que Erika mostró al ponerse de rodillas.
-Siempre igual…-soltó Wally con un suspiro con la espalda apoyada en la pared de azulejos sintiendo las manos de la morena sobre el.
Erika comenzó deslizando las manos jabonosas por el miembro semi erecto masajeandolo  a la vez que lo lavaba disfrutando de los jadeos que lograba sacar de los labios del pelirrojo. Cuando consiguió que su dureza llegará hasta el límite que supo que le dolía por la experiencia, se puso de pie y se apoyo en la pared justo debajo de la alcachofa. Levantó sus caderas expectante con la mirada llena de deseo.
Soltó un largo gemido cuando entro en ella suavemente mientras las manos de el llegaban hasta sus pechos tomándolos con fervor a la vez que se ponía a repartir besos por su hombro. Empezó a moverse dentro de ella mientras el agua se escurría entre sus cuerpos, produciendo una sensación nueva para ellos. Wally empezó a moverse cada vez más y más rápido, consiguiendo que los sonidos de placer de ambos hicieran eco en el baño color crema.
El orgasmo resonó por toda la estancia dejándolos exhaustos dentro del cubículo, mientras recuperaban el aliento dejando que las gotas vagaran por sus cuerpos para refrescarse.
-¿Guardamos luego la ropa?-pregunto el pelirrojo en un susurro mientras le aclaraba el pelo con mimo. Erika se limitó a asentir dejándose hacer.

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