
-¡Fue genial, Honey! ¡Mucho mejor de lo que pude haber imaginado!-Erika casi daba botes de felicidad.
Lo que podía ser un desastre teniendo en cuenta su situación.
-Me puedo hacer una idea, babe. Pero cálmate.-posó las manos sobre las de ella.
O más bien posó las manos de ella sobre las suyas propias, la situación del intercambio de cuerpos era un asco en más de un sentido. Y los poderes eran lo primero en la lista.
-El lado bueno es que ahora se que ese brillo que me encanta es genuino de tu personalidad.-aquello sintió para calmarla y hacer que se sonrojara.-No sabía que podía poner esa cara.
Como respuesta Erika le saco la lengua. Bueno ahora sabia porque la morena se derretía cuando le veía sonrojarse, debía de reconocer que era adorable.
-Me alegro que te lo hayas pasado bien con mi tío.-soltó un resoplido.-Yo aún tengo problemas con el tema del volumen.
-Tranquilo. Zatanna ya está trabajando en el hechizo.-lo consoló abrazándolo por la cintura.-Seguramente lo tenga antes de que dejes sordo a alguien, de nuevo.
-Muy graciosa…-torció los labios en su sonrisa habitual.-Aunque tu aun tienes que hacer una cosa más para tener control de mis poderes.
-¿El que?-cuando termino de preguntar se vio tumbada en la cama con Wally colocándose encima.-¿En serio?
-No voy a mentir en parte me pica la curiosidad.-empezó a imitar los movimientos de cadera de la morena.-Y seguro que a ti también.
Erika sintió como se le secaba la boca y el deseo la golpeó de una manera abismal. Ya sabía por palabras del pelirrojo que se excitaba enseguida debido a su metabolismo, pero sentirlo de primera mano era algo diferente. No tardó en endurecerse, los hombres no exageraba sobre la angustia de unos vaqueros abrochados.
-¿Que tal la presión sanguínea?-Wally guiño un ojo divertido antes de restregarse contra la erección haciéndole soltar un suspiro de placer.
-Según como te vaya a ti con las humedades.-logro bromear con un jadeo alzando las caderas contra las otras.
A pesar de lo extraño de la situación la excitación de ambos no tardó en hacerse presente como era común entre ellos. El hecho de saber cómo excitar sus propios cuerpos lograba que la experiencia fuera única. Erika logró incorporarse para quitarle la camiseta para encontrarse debajo un sujetador deportivo, puso los ojos en blanco antes de apartarlo y llevar las manos a sus propios senos y empezar a masajearlos de manera que ella sabia, logrando que los suspiros se transformaran en leves jadeos.
Aun a sabiendas que era su propia voz no pudo evitar excitarse todavía más por los sonidos que provocaba, casi sin pensarlo llevo la boca a uno de los pezones y empezó a lamerlo degustandolo, dejándose llevar por el deseo y la hambruna que recorrían el cuerpo del pelirrojo.
-Quien diría…. que.. eras tan ¡ay!…sensible…-logró decir Wally entre jadeos enterrando los dedos en las hebras rojizas para que aumentara el ritmo.
Estuvieron un rato mas, con los jadeos entremezclándose con el húmedo sonido de los labios y lengua sobre la tersa y sensible piel de los senos. Las mentes en blanco con el único pensamiento de dar y recibir placer. A duras penas lograron separarse cuando Erika ya no podía mas con su auto control y los poderes del speedster empezaban a hacerse presentes.
-No creo poder controlarme… -dijo Erika dejándose caer con las respiración acelerada y sintiendo el cuerpo del pelirrojo ardiendo.
-Ya sabes lo difícil que es cada vez.-Wally se carcajeo antes de inclinarse y posar en un punto en el que sabia que había cosquillas logrando que pegara un bote ante la sorpresa.-Pero al menos ya se porque no puedo sacarte de encima.
Volvió a mover las caderas contra ella soltando un leve gemido.
-Te excitas demasiado en poco tiempo… -murmuro para si entrecerrando los ojos de placer.-Y con demasiadas ganas.
Se dejo caer acercando tanto el rostro que Erika podía contar sus propias pestañas por la proximidad. La boca se le seco al sentir el aliento fruto de los jadeos sobre si; y sin pensarlo llevo lo labios hacia el otro par, degustandolos como si fuera un manjar y no hubiera tomada nada en días o en horas para el cuerpo en el que se encontraba.
Wally no tardo en corresponder gimiendo y dejándose caer pegándose tanto como podía y restregando los pechos contra el trabajado torso.
-Babe…-empezó a llamarla en un tono suplicante, Erika no sabía que podía sonar y parecer como una estrella del porno.
-Darling…-se sorprendió por lo ronca que le salio la voz debido a la excitación.-No se si podre…
-Claro que podrás…. Solo déjamelo a mi.-deslizó la mano entre los cuerpos hasta dar con la erección y empezó a desabrocharlos.-Tengo años de experiencia sobre esto…
Metió la mano dentro de la prenda y empezó a masajear con manos expertas a un ritmo plausible pero no muy acelerado, Erika no supo si era hasta donde podía estando él en su cuerpo o era lo habitual, pero estaba claro que aquellas caricias le estaba haciendo perder la cabeza. Empezó a jadear sonoramente ocultando el rostro con un brazo mientras se sujetaba a las sábanas con la otra dejando los nudillos blancos por el esfuerzo, intentaba controlarse pero empezó a vibrar aumentando su velocidad poco a poco.
-Así…-susurro Wally con tono dominante.-Déjate hacer, babe…
Se notaba por su tono que también estaba disfrutando de los efectos de la situación al estar encima suya sintiendo la vibración bajo las piernas. Parecía que estaba haciendo un esfuerzo en poder decir aquellas frases de una vez. Erika iba perdiendo los estribos a medida que la mano bajaba y subía, su respiración se aceleraba y su vista se emborronaba, las palabras de placer y suplica salían a borbotones a una velocidad inimaginable.
-Vamos..-ordenó con un tono suplicante su novio.-No intentes durar… Correte para mi…
Y lo hizo con un sonido gutural y enterrando la cabeza en la almohada, sintiendo como se corría expulsando aquella sustancia que conocía también embadurnando la camiseta que llevaba y la mano que había estado complaciendole hasta hacía unos momentos. Una parte de su cerebro registro un agudo gemido cuando Wally también llego al orgasmo debido a la vibración. Un largo y dulce gemido que le dio ganas de mas…
No sabia si podría aguantar una ronda de sexo con penetración incluida pero Erika se moría por intentarlo. Siempre que pudiera sentirse una con Wally, le daba igual la situación.
-Te quiero Wally…-susurro con la voz cansada del pelirrojo mientras rodeaba con los brazos aquel cuerpo mas pequeño que se acomodaba perfectamente al otro.
-Yo también, Erika…
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